Día de miércoles

Conocidos los resultados electorales, lo único que hay que desear al nuevo gobierno es éxito. Nadie lo podría hacer peor que el impresentable nacionalista de Humala, y pensar que Puno le dio más del 80 % de los votos, recibiendo a cambio nada. Pero fuera del terrorismo comunista, hay otra amenaza igual de vesánica y maldita: Es la inseguridad ciudadana, hija de la falta de glándulas de los legisladores que, por imitar a modelos policiales y judiciales hechos para Suiza, Alemania o Estados Unidos, chocan con nuestra realidad que es poco menos que africana.

Piensan que con un Seminario de “actualización” está todo solucionado, cuando a los asistentes y al expositor los asaltan, al salir ufanos de conseguir un cartoncito más; pero que por vergüenza no denuncian. Es que ellos mismos se dan cuenta que esas teorías sobre el garantismo sirven tanto para combatir la inseguridad ciudadana, como mostrarle la cruz al violador. No bajará la virgen, porque una ya no lo será más.

La situación en el Perú es de emergencia, y el Estado de derecho tiene que dar respuestas efectistas, o quieren entrar en la famosa polémica de que “el Derecho Penal no debe ser efectista, sino un faro iluminador”. ¿Y al cambio que? Nada. Es que ahítos de teorías sobre los “derechos humanos”, todo ha girado a favor del delincuente, quien se burla cotidianamente de los derechos de las víctimas, y encima tiene el cuajo de amenazar al policía con que “pobre que me toques, te denuncio por abuso de autoridad”.

“…esas teorías sobre el garantismo sirven tanto para combatir la inseguridad ciudadana, como mostrarle la cruz al violador”

¿Y creen Uds. que a la violada, asaltada, secuestrada o al asesinado, le importará que los fiscales, jueces y abogado, salgan ufanos diciendo que a los delincuentes “se les ha juzgado con el modernísimo garantismo peruano”; y que, por lo tanto, el delincuente se puede ir a su casa? No me hago ilusiones sobre el futuro, porque siguen algunos mirando la realidad por medio de teorías.

Los norteamericanos cuando fueron a cazarlo a Osama Bin Laden, violaron todas las normas de la guerra, todas las convenciones, todos los derechos humanos; y no hubo ni un fiscal que se animó siquiera a iniciar una tímida investigación preliminar. En cambio en el Perú, ya me imagino; miren nomás los juicios a los comandos de la Operación Chavín de Huántar.

Por eso, en el Perú (y sobre todo en Puno) donde existen tantos admiradores (sin conocer ni en fotos Alemania) de Gunther Jakobs, les pregunto ¿por qué no lo citan a él sobre todo con el Derecho Penal del enemigo? Este alemán consideraba que el delincuente es enemigo, y que por, lo tanto, no debería tener los mismos derechos que los pacíficos ciudadanos. Esa teoría es de sentido común, aunque este sentido es el menos común de todos los sentidos.

No me hago ilusiones con la nueva conformación del Congreso; lo más práctico es que se deleguen facultades legislativas en materia penal al Ejecutivo. Ojalá que por primera vez, se consulten leyes penales a los economistas, estoy seguro que pensarán más en el costo-beneficio de la sociedad; que en los “derechos humanos” de los delincuentes

El Abasto
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