Los jóvenes también salieron a las calles durante el Arequipazo.

Los jóvenes también salieron a las calles durante el Arequipazo.

El Arequipazo de junio de 2002 hizo retroceder al gobierno de Alejandro Toledo en su intento de privatizar la empresa de generación de energía eléctrica Egasa. Esta protesta popular, considerada el primer conflicto social que se gestó en democracia luego de la dictadura de Alberto Fujimori, se desarrolló del 14 al 19 de junio y recibió el apoyo de cientos de miles de personas en la ciudad que se encontraban indignadas porque el presidente había incumplido una de sus promesas.
Durante la campaña presidencial de 2001, Toledo firmó un compromiso ante la Federación Departamental de Arequipa (FDTA) para que las empresas de servicios básicos como Seal, Sedapar y Egasa se mantuvieran como propiedad pública. Pese a este documento, el 14 de junio el Gobierno central le dio la buena pro a la empresa belga Tractebel para que comprara Egasa y Egesur de Tacna por un monto de 167 millones 432 mil dólares.
Días antes del anuncio de la venta ya se habían desarrollado paros preventivos y marchas en la ciudad, pero al hacerse oficial la privatización la indignación creció y los arequipeños salieron a las calles de manera masiva. Los enfrentamientos entre la población y la policía durante esos seis días dejaron como saldo 318 heridos y dos jóvenes fallecidos. Luego de la violencia y la tensión social, el 19 de junio el Gobierno central firmó un acuerdo con las autoridades y dirigentes sociales de Arequipa para suspender la privatización. Catorce años después del Arequipazo vale la pena preguntarse cuáles fueron los impactos económicos, políticos y sociales de este conflicto. ¿Cuánto perdió o ganó Arequipa con la protesta?

Durante las protestas de 2002 se armarón barricadas con los adoquines, emulando la gesta de 1950.

Durante las protestas de 2002 se armarón barricadas con los adoquines, emulando la gesta de 1950.

RETRASO EN LAS INVERSIONES
A lo largo del Arequipazo se suscitaron actos vandálicos (saqueos a entidades bancarias, destrozos de las cabinas de Telefónica y las luces de la pista de aterrizaje del aeropuerto, etc.) que afectaron la imagen de la ciudad y la hicieron poco atractiva para las inversiones. “La violencia social generó incertidumbre en los empresarios y les hizo pensar dos veces antes de iniciar un proyecto. Debido al Arequipazo se retrasaron al menos en un lustro los megaproyectos de inversión privada que la región necesitaba para levantar su economía”, dice el economista y docente universitario Germán Chávez.

El inicio del siglo XXI vino con una caída financiera debido a la inestabilidad política del país y los efectos de la crisis internacional de las empresas con matriz tecnológica (la denominada Burbuja punto com). De acuerdo a las mediciones del Inei, en 2001 la economía de Arequipa tuvo un decrecimiento de -1,5%. La llegada de capitales nacionales y extranjeros era vital en esos años.
Sin embargo, según Chávez, la conflictividad que mostró Arequipa en junio de 2002 motivó que las inversiones privadas se trasladen al norte del país al ser considerada una zona mucho más rentable. “Por esta razón, entre 2003 y 2005 el producto bruto interno (PBI) de la Arequipa tuvo un estancamiento y creció a rangos menores que en el norte”, explica.
Así en 2003, el PBI de Arequipa creció en referencia al año anterior solo 3,5%, pese a que el promedio nacional fue de 4%. En cambio, ese año el PBI de La Libertad aumentó 6,6% y Lambayeque 4%. En 2004, el PBI de Arequipa solo tuvo un incremento de 5,4% pero el de Piura e Ica creció 8,2% y 8,8%, respectivamente. Finalmente, en 2005 la economía arequipeña creció 6,8%, mientras que Ica tuvo un alza de 13,3%, La Libertad de casi 10% y Lambayeque de 8,1%.

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Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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