En lo que constituye el incendio forestaI más grave de los últimos años, ayer desconocidos prendieron fuego a totorales de las riberas del lago Titicaca, provocando una dantesca nube gris que ensombreció la zona circunlacustre de la ciudad de Puno.
Aunque se desconocen las causas del siniestro, se especula que algún comunero de Uros Chulluni pudo iniciar el fuego, so pretexto de renovar los totorales y abonar con sus cenizas un nuevo rebrote.
El incendio que se inició al promediar las 10:00 horas amenazó durante unas cuatro horas, extendiéndose en complicidad del viento. “Las corrientes de aire atizaron las llamas, provocando la quema de cinco o seis hectáreas de totorales, se afectó la flora y fauna de la reserva nacional”, narró un comunero de Uros Chulluni, zona terrestre.
En efecto, pasado el mediodía, los isleños reportaron la muerte de patos y huevos de aves que habían sido calcinados por el incendio.
La quema de totora es una práctica que se registra cada cierto tiempo en las zonas circunlacustres del Titicaca así como en las praderas del altiplano, para que se produzca un nuevo brote.
La policía ecológica y la Fiscalía de Medio Ambiente iniciaron las indagaciones para identificar y castigar a quienes prendieron fuego a los totorales.

fleming

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