Día de miércoles

Fue Rommel, el mariscal alemán, de quien se decía que por su profesionalismo fue llamado a ser uno de los principales estrategas de las quimeras hitlerianas, quien ante la pregunta sobre su opinión de los nazis, dijo “son una banda de pillos”. ¿Y qué hacía entonces sirviéndolos? Y si nos trasladamos a nuestra coyuntura, donde vemos a tantos “técnicos” que sirven “sin querer queriendo” como cómplices a las distintas gestiones a las cuales son llamados supuestamente “por su capacidad técnica”; nos preguntamos ¿cuál es el límite entre la capacidad técnica, con la complicidad?

Soy testigo de muchos funcionarios municipales y regionales, que pese a ser hombres de confianza, tienen una pésima opinión de sus jefes; pero por el sueldo pasan a ser cortesanos, o damas de compañía. Ya ni balan como las ovejas, sino dicen “oinc, oinc” como los chanchos; y no me refiero solamente a los de las presentes gestiones, sino que veo siempre a los mismos rostros, dando vueltas ante el empleador de turno; apelando a la comadre, al padrino, al “jefe de osos” del conjunto folklórico. No importa de quien se cuelguen, lo importante es estar de nuevo, medrando del presupuesto sin personalidad; y esos son los “pabellones negros” de los que hablaba González Prada.

Y claro que también caen en esa tentación muchos abogados, solícitos la más de las veces en firmar cualquier opinión o escrito; acomedidos sin tiempo en dar la razón al titular del pliego, y pese que en sus círculos íntimos dicen que el capricho de su jefe, es notoriamente ilegal; pero no importa. Y estos profesionales, confunden lo que es opinión técnica con obsecuencia, y lealtad con complicidad. Lo peor: En sus reuniones sabatinas “rajan” de sus jefes; pero de lunes a viernes suscriben cualquier cosa ¿No vemos acaso que defienden el flagrante abuso de autoridad, o usurpación de funciones? Y, es que no tienen idea de su grave función pública: No son abogados del gobernador regional o del alcalde, sino de la institución; pero resulta que actúan como tales.

Pero ahora, con el advenimiento del nuevo gobierno, los “eternos técnicos de siempre”, buscan y encuentran banderitas y almanaques del nuevo líder. Se acuerdan que “también eran militantes del partido ganador” y no importa quienes sean: Para ellos no hay diferencia entre Sendero Luminoso, con el Fujimorismo: es solo la circunstancia. Y los volveremos a ver: a los “nuevos técnicos, con los mismos rostros, las mismas viejas mañas; pero nuevo carnet”. Pero eso sí: Sin responsabilidad futura, pero con cobro en planillas actuales. ¿Y creen Uds. que estos eternos burócratas entenderán lo que significa privatización, concesiones, asociaciones público-privadas, canje de deuda tributaria con inversión en obra pública? Nada, para ellos solamente se puede hacer obra pública con el presupuesto nacional. Así de bobo y de simple; por eso, mientras no haya nuevos rostros, no habrá nuevas ideas. Y así quieren que nuestra juventud profesional que egresa de nuestras universidades, no emigre a regiones vecinas competitivas.

 

fleming

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