El comunero Ricardo Challapa, se disponía a pelar una cabeza de vacuno con ayuda del fuego para lo cual armó una pequeña fogata, cuando de pronto, el fuego se desprendió del suelo y con la ayuda del viento se propagó rápidamente por todo el campo arrasando a su paso ayudado por el pasto seco.
El amago se extendió por pastos cultivados, alcanzando las cuatro habitaciones de su casa, que contenía todo lo que había recaudado durante su vida. Fue cuestión de tiempo para que todo lo que tenga se pierda, devorado por las llamas del fuego.Esto se dió en un pequeño canchón en el sector de Quisipampa del distrito de Crucero.

La Joya
El Abasto

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