CAMANÁ. Utilizado como balneario hace siglos, La Punta, luego del tsunami del 2001 que azotó sus costas, quedó abandonada durante varios años. Las construcciones existentes sufrieron un progresivo proceso de deterioro que se intentó frenar con los esfuerzos de las autoridades locales, pero fue imposible.
Quince años después del terremoto y posterior tsunami que el 23 de junio devastó el balneario de La Punta, algunas calles del balneario aún lucen llenas de escombros. Cuesta caminar por ellas.
Donde existían casas, alojamientos e inclusive climáticas de verano, lo que abunda son montículos de escombros y basurales. El problema es simple: existe dejadez en su recuperación por parte de los propietarios y de la comuna.

Autoridades y población participaron de una misa de honras. Recordaron a sus seres queridos.

Autoridades y población participaron de una misa de honras. Recordaron a sus seres queridos.

Hay desavenencias entre la comuna distrital y el centro poblado por captar los ingresos económicos en épocas veraniegas, pero no se pelean por recuperar el balneario. Las promesas del anterior presidente regional Juan Manuel Guillén, de convertir el balneario en un corredor turístico, también se las llevó el viento.

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TRAGEDIA LATENTE
Quince años parece no han sido suficientes para que los damnificados superen el dolor de sus muertos. El trauma de haber soportado semejante golpe de la naturaleza ha dejado en alerta roja a la provincia; un tsunami puede repetirse en cualquier momento.
Recordaron a víctimas
Ayer, desde las 11:00 horas, en la capilla del señor de la Divina Misericordia del balneario de La Punta, se realizó una misa de honras fúnebres y homenaje póstumo, en memoria de las víctimas del tsunami del 2001, con un minuto de silencio donde los presentes recordaron con nostalgia a los desaparecidos.
Tras la misa, autoridades de Camaná, deudos y pobladores presentes, se trasladaron hasta la orilla del mar, desde donde arrojaron ofrendas florales en memoria de los 23 fallecidos y 70 desaparecidos en las aguas del mar, en medio de gran consternación y dolor.

 

Texto: Jorge Gámez Zúñiga
redaccion@editoramultimedios.pe

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