Puno. Desde hace algunas semanas, la Municipalidad Provincial de Puno (MPP) intensificó la clausura de los centros de diversión nocturna y huariques que operaban en el centro de la ciudad; lo mismo hizo con los antros de perdición y casas de citas ubicadas en las afueras. Si bien la medida fue saludada por parte de la ciudadanía, sobre todo por el vecindario que durante años soportó la bulla, delincuencia y actos reñidos con la moral, otro sector de la población ha lanzado su protesta, por cuanto las erradicaciones no cuentan con un plan alternativo, lo que ha provocado una mayor incidencia en pandillaje, robos, asaltos y crímenes.
Al respecto entrevistamos a José Gutiérrez Alberoni, docente universitario y destacado psicoanalista, quien advirtió que al no haber un plan alternativo municipal en relación a dichos locales se estaría generando una especie de “estrés social”, sobre todo en los jóvenes, quienes son los asiduos concurrentes ya que al no haber donde divertirse se llegaría al desenfreno.
Prácticamente ya no quedan discotecas abiertas en el centro, parece fenomenal pero siguen los actos delictivos y hasta un crimen en Puno. ¿Existe una explicación psicológica a esta oleada?
Sí, efectivamente ya la juventud ha cambiado, actualmente los vecinos defienden espacios públicos como la Canchita del Barrio ya que en algunos casos, como ha sido noticiado, estos espacios podían ser recortados con un activismo inusitado de las autoridades municipales. Tengo en mi memoria a ‘La Pampa Zúñiga’ que era un lugar de esparcimiento, de encuentro, de grupo, hoy no hay tales espacios para el deporte; además el desarrollo de la tecnociencia ha llevado a que la sociedad general y en particular la de los jóvenes vivan su cotidiano de manera individualista con el soporte de la tablet o del smartphone; en ese contexto las tensiones acumuladas por los jóvenes se resuelven en estas discotecas, promoviéndose de esta manera (quiérase o no) un equilibrio relativo para su desarrollo personal, en estos centros nocturnos los jóvenes se vinculan para tomar, bailar, divertirse pero ya no virtualmente ni individualmente sino de manera concreta y grupal.
¿El que no hayan estos lugares provocaría tensión social?
Qué pasa cuando un joven se ha acostumbrado a este sistema, de manera regular; si se cierran abruptamente, automáticamente se genera un estado de frustración, un estado de conflicto, producto de esta habituación respecto de su placer, de su desahogo o su esparcimiento.
¿Es peligroso?
No del todo. La frustración puede conducir a cosas muy buenas, por ejemplo, al no haber discotecas, la vecindad (donde funcionan) estará más tranquila, un reducido grupo ya no saldrá, se quedará en sus casas a estudiar o pasarla con su coexistente, familia o amigos; compartiendo una velada, cena, película, etc., en el otro extremo de la frustración (y esto es casi la constante) provocaría cosas negativas, muy malas; la gran mayoría saldrá en busca de diversión de todos modos, y en algunos casos de manera contracultural al orden establecido, a romper las reglas, y con el cauce de la ‘palomillada’ algunos llegarían hasta la comisión de un delito. ¿Qué dice el joven? Me están quitando la posibilidad de vacilarme de ser yo mismo, y así no es…
¿Puno debería contar con centros de diversión?
Toda ciudad los tiene, y los pueblos donde no, los fines de semana se vacían porque su población joven o adulta, habida de diversión, migra a las ciudades; eso ocurre en todas partes. Pero eso sí, no se trata de ser anarquista, los locales deben cumplir con las reglas, respetar, muchas veces no lo hacen, generan bulla, desorden, promueven el mal ejemplo, no estar al margen de las normas municipales…
¿Entonces estos locales son un mal necesario?
No tanto así. Sobre todo en Puno que es una ciudad turística, debe tener lugares alternativos adonde reubicarlos, no se trata de cerrarlos, eso no soluciona el problema, me atrevería a decir que lo acrecienta.
¿Cuál sería la salida?
En los últimos días hemos visto espectáculos de cultura: Cultivarte fue uno de ellos, se tiene que promover estos eventos, pero que también respeten, sin molestar a los vecinos. No me gustó la bulla estridente, tantos decibeles en el sonido, no me parece, esto también genera conflicto, frustración y estrés. Los jóvenes deben tener espacios alternativos como estos, también que se mejore el ornato de la ciudad,
¿Qué podría suceder?
Tiene que haber, porque si no toda la tensión acumulada de los jóvenes se convierte en un detonante, surgen el alcoholismo, la violencia, las broncas, y la inseguridad ciudadana, la vía pública es ‘puerta abierta’ a la drogadicción, de allí algunos delitos que nacen como palomilladas o por la inconciencia. Le voy a comunicar que en la universidad (UNA), la semana previa a la Parada Universitaria, los estudiantes que provienen de todas las provincias y distritos de la región, ensayan de manera motivada para bien representar a su escuela profesional, pero fundamentalmente la motivación es la de la diversión sana, encuentran un espacio para confraternizar, para enamorar, es decir para desarrollarse integralmente.
¿Hay tabúes para entender eso?
La autoridad municipal que no sea cucufata, que no actúe en base a prejuicios; las acciones y la gestión deben mejorar a través de la planificación y del entendimiento del ser humano y de la sociedad, de sus motivaciones, de sus potencialidades.
¿Advierte un peligro psicológico o social en el cierre de las discotecas, sin que haya un lugar donde reubicarlas?
No se trata de cerrar. Le voy a poner un ejemplo para que esto se entienda por analogía, si un cristiano, católico, musulmán o de cualquier religión asiste de manera regular a su Iglesia una vez por semana y si por alguna razón “de la autoridad” estos templos se cerraran, esto generaría sin embargo el mismo tipo de respuestas que estamos socializando tales como la frustración individual y colectiva en estas personas, lógicamente que la mayoría diría que se han cerrado locales de bien para el espíritu, sin embargo, cuando se cierra un local nocturno, automáticamente consideramos como un local que promueve el mal, la lujuria y la concupiscencia. En ambos casos el desarrollo del conflicto, la frustración y el estrés de parte de los actores involucrados sería similar.
¿Se atrevería a decir que no se es responsable?
No hay que ser hipócritas, todos los países tienen espacios de diversión. Puno ya es una ciudad de mente abierta, de pensamiento liberado. Hay que regular y mostrar que hay lugar para todo, el muchacho que no tenga algo por lo legal, lo conseguirá de todos modos.
UN EXHORTO A LAS AUTORIDAD MUNICIPAL
El municipio debería hacer que Puno sea una ciudad atractiva, limpiar la ciudad, motivar a que se pinten las casas a cambio del pago de los arbitrios municipales, que la norma municipal se cumpla, muchos vecinos aún tienen sus casas con un dispositivo de eliminación de aguas residuales fundamentalmente del lavado de la ropa y está se elimina directamente por un tubo desde la azotea directamente hacia la calle, o avenida y la autoridad municipal no hace cumplir la norma, que hayan más zonas verdes, espacios libres. No por cerrar (las discotecas) se acabó el problema, los jóvenes van a buscar mecanismos de compensación, surgirá el caos. La autoridad debe ser constructiva, debe generar espacios alternativos. Soy padre de familia y como tal me gustaría y estaría totalmente tranquilo si mis hijas jóvenes vivieran de acuerdo a mi formato, sin embargo, ellas como muchos jóvenes hoy buscan la diversión, el grupo, las luces, la música, el baile y la interacción de acuerdo a las nuevas culturas adolescentes y lo que me queda como padre es nunca perder la comunicación y la confianza y tratar de que el día a día compense la parafernalia del fin de semana…

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