Juan Vélez recibió las Palmas Magisteriales de manos del ministro de Educación, Jaime Saavedra.

Juan Vélez recibió las Palmas Magisteriales de manos del ministro de Educación, Jaime Saavedra.

CERCADO. Luego de una caminata de más de dos horas en medio del valle de Tambopata, el profesor Juan Vélez llegó a la primera escuela rural en donde enseñaría. Tenía 24 años, recién acababa de terminar sus estudios en el Instituto Pedagógico de Puno y no tenía miedo a instalarse en una zona de difícil acceso con tal de cumplir con su vocación. Esa mañana de 1994, cuando Juan Vélez vio el mal estado de las aulas en la institución educativa Santa Ana de la comunidad campesina de San Juan del Oro, se dio cuenta de que su labor en ese lugar olvidado por el Estado no solo tendría que reducirse al dictado de clases.

Durante las primeras semanas de su estadía, construyó junto a los padres de sus alumnos un salón hecho de tierra compactada y maderos. “Pensábamos que usted no era un hombre de chamba, profesor”, le dijeron los comuneros en esa ocasión. Pero Juan Vélez en sus siguientes años como profesor demostraría todo lo contrario.

Durante sus 22 años de carrera siempre apostó por enseñar en colegios de zonas rurales, en esos distritos pobres en donde los niños y adolescentes crecían incomunicados y sin acceso a servicios básicos. “En esos pueblos los alumnos pueden caer en el conformismo porque sienten que no tienen más posibilidades en la vida. Por eso siempre me he preocupado por realizar una labor social. Dedicar mi trabajo a quienes menos poseen porque estos jóvenes también tienen derecho a aprender en igualdad de condiciones”, cuenta Vélez, a través de la línea telefónica.

Vélez nació en 1970. Hoy labora en el distrito de San Juan de Siguas.

Vélez nació en 1970. Hoy labora en el distrito de San Juan de Siguas.

En esta tarea Juan Vélez ha recorrido la costa, sierra y selva del país, en donde calcula haber educado a más de medio millar de jóvenes. Fue profesor en Tambomayo (Puno), Iquitos (Loreto), Chala (Caravelí), Aplao (Castilla) y ahora se ha instalado en una escuela del anexo de Tambillo, en el distrito de San Juan de Siguas (Arequipa). En todos estos lugares ha superado con ingenio las carencias en infraestructura y equipos para motivar a sus estudiantes a que terminen la escuela y se proyecten a ser profesionales. Como docente de matemática elaboró un reloj trigonométrico para que sea más fácil comprender las fórmulas y redactó textos de trabajo que se basan en juegos lógicos.

Debido a este esfuerzo, este año Juan Vélez fue reconocido con las Palmas Magisteriales en el grado de Educador. Aunque ya no es el muchacho intrépido que se adentró en la selva para construir aulas, el profesor de 46 años, ya con una esposa y tres hijos, confiesa que seguirá enseñando en las zonas alejadas por algunos años más.

El profesor Benjamín Maraza enseña el curso de Tecnología en el COAR de la ciudad de Arequipa.

El profesor Benjamín Maraza enseña el curso de Tecnología en el COAR de la ciudad de Arequipa.

INNOVACIÓN PEDAGÓGICA

El profesor Benjamín Maraza encontró en los programas de computación la clave para que sus alumnos dejaran de tenerle miedo a la matemática y la física. En 1998, cuando Maraza empezó a enseñar por primera vez en un colegio estatal de Andaray (provincia de Condesuyos), elaboró un software para simular problemas de física con situaciones reales. El programa se llamaba “La gravedad terrestre, una fuerza desconocida” y permitía a los alumnos calcular la caída de los objetos a diferentes alturas como si fuera un videojuego.
“Con esta estrategia las operaciones dejaron de ser abstractas y los alumnos desarrollaron un gusto por el curso. Aunque sonaba el timbre de salida no querían pararse de sus asientos”, recuerda Benjamín, quien luego de esta primera experiencia comenzó a estudiar informática y programación para diseñar otras aplicaciones educativas.
En 2008 creó un laboratorio virtual de física, proyecto digital que fue reconocido por el concurso “Maestro que deja huella” de Interbank. En estos casi veinte años de trayectoria, Maraza ha presentado sus innovaciones en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Bolivia. Hoy, con 44 años, Benjamín tiene el grado de doctor en Ciencias de la Computación y este 2016 obtuvo las Palmas Magisteriales en el grado de Maestro por utilizar las tecnologías de la información dentro de sus métodos de enseñanza. Actualmente, labora en el Colegio de Alto Rendimiento (Coar) de Arequipa. “Aún sigo encontrando a alumnos que sienten que las matemáticas no tienen una utilidad. Pero en clases los motivo a que ellos mismos creen aplicaciones digitales para resolver problemas de su contexto”, explica Maraza con emoción.

 

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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