En Vizcacuto la población no cuenta con el servicio de agua potable.

En Vizcacuto la población no cuenta con el servicio de agua potable.

ORCOPAMPA. En el distrito de Orcopampa la población ya se acostumbró a convivir con la mina. El polvo y los olores metálicos que provienen de las pozas de relaves (desechos mineros semisólidos) forman parte de su día a día. A inicios de la década de 1960 la Compañía de Minas Buenaventura comenzó a explotar oro de los cerros que rodean a este pueblo ubicado en la zona alta de la provincia de Castilla (3.796 m.s.n.m.) y la economía local empezó a girar en torno a la actividad extractiva. Según un informe de 2015 de la Red de Salud Castilla, el 60% de la población es minero dependiente. Hasta en las plazas públicas se erigen monumentos a obreros que cargan lingotes dorados. Sería ilógico tratar de entender a Orcopampa sin los impactos de la minería.
Por eso, en una de las paredes del restaurante de Yeny Patiño, al lado de las fotografías de los principales atractivos turísticos del distrito, se luce una postal gigante de la planta de procesamiento de Buenaventura que desde 1967 opera a menos de 700 metros del pueblo. Yeny dice que ha puesto esta imagen para que los visitantes se den cuenta cuál es la realidad en la que viven los más de 8.000 habitantes de Orcopampa. En la gigantografía se observa lo cerca que están los cultivos de las comunidades campesinas, el río y las viviendas de las pozas de relaves y circuitos de cianuración.

Comuneros de Vizcacuto hablan sobre las afectaciones en su sector.

Comuneros de Vizcacuto hablan sobre las afectaciones en su sector.

El presidente de la comunidad campesina de Orcopampa, Florencio Patiño, indica que entre 80 y 100 hectáreas de cultivo han sido afectadas por el polvo que proviene de la planta de procesos. “La alfalfa sigue creciendo pero ya no sirve como alimento porque tiene una consistencia grasosa”. Patiño, además, dice que han comenzado a aparecer casos de ganado con ceguera. “También hay afecciones a la vista en niños: hay pequeños de 10, 8 y hasta 3 años que requieren lentes de aumento por la contaminación en el aire”, comenta el dirigente.
Aunque no existen estudios concluyentes respecto a este punto, en el Centro de Salud de Orcopampa se considera que el polvo y los residuos de la operación minera son un factor de riesgo para la aparición de enfermedades respiratorias y afecciones a la piel y la vista.
Willy Huamaní, presidente de la comunidad campesina de Misahuanca, cuenta que desde los 10 años jugaba en las chacras aledañas a la relavera de Orcopampa. A los 18 años empezó a tener problemas en los ojos y hoy, con 40 años, sufre de miopía. “Solo veo objetos cercanos. En la tarde y la noche ya no salgo de mi casa para no accidentarme”, dice Willy.

 

 

El plan de cierre de mina no se culminó en el sector de Misahuanca.

El plan de cierre de mina no se culminó en el sector de Misahuanca.

DESMONTE MINERO
Misahuanca se ubica a 7 km del centro de Orcopampa. En esta comunidad campesina desde 1990 Buenaventura empezó a abrir bocaminas para extraer oro. Según Victoriano Huamaní de 70 años, presidente fundador de la comunidad, las galerías y socavones que se abrieron en medio de los cerros han contaminado el arroyo que discurre hacia los campos de cultivo. “Son al menos seis bocaminas que han dañado diez hectáreas de terreno. Ahí la productividad de habas, papa, trigo, cebada y forraje ha decrecido en 30%”, señala Victoriano. El ganado también ha sido afectado por consumir esa agua.

A pocos metros de Misahuanca se encuentra la bocamina N-390, cuyo plan de cierre se ejecutó en 2006. Sin embargo, aún está acumulado el desmonte de las antiguas labores mineras. Este material amarillento está impregnado en la tierra y debido al viento se esparce sobre los cultivos y las viviendas. “En casi veinte años de operación la mina no apoyó en nada a la comunidad. Nuestras calles siguen sin asfaltarse y ni siquiera tenemos un local social”, reclama Victoriano.

ZONA ALPAQUERA
En la comunidad campesina de Vizcacuto los pobladores dicen que la actividad de la Minera Ares ha impactado en los bofedales y ojos de agua de donde se alimentan sus alpacas. El comunero Abraham Flores cuenta que en los últimos años ha perdido 70 cabezas de su rebaño que se han enfermado por la supuesta contaminación en los pastos. “Mis animales también han bajado su producción de lana. Antes en cada esquila sacaba seis libras por alpaca, ahora solo llego a dos libras”, comenta Flores.
Actualmente, la relación entre la minera y la comunidad es tensa ya que trece vecinos están siendo procesados por el bloqueo de vías durante una protesta. En marzo de 2014 los campesinos organizaron un paro contra Ares para pedir una indemnización por los daños que ocasionaba la explotación minera. También pedían la construcción de obras en beneficio del pueblo. Los pobladores de Vizcacuto tomaron las vías de acceso a la mina, impidiendo que los trabajadores salgan por 72 horas. Hoy los vigilantes de la mina les piden a los vecinos de Vizcacuto identificarse con DNI cuando avanzan por la vía que conecta a la comunidad con Orcopampa.
Hay otros comuneros que cuentan que algunos de sus animales han desaparecido cuando se acercan a pastar cerca de la unidad operativa de la mina. La vecina Flora Ccapera perdió dos animales de carga y cuando fue a preguntar por ellos los vigilantes de la mina le respondieron: “¿Por qué mandas tus animales por aquí si esto ya es propiedad privada?”.

 

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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