El Papa Francisco visitó este viernes el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau -en uno de los momentos más conmovedores de su viaje apostólico por Polonia-, donde imploró: “¡Perdón por tanta crueldad!”.

Por decisión propia, Francisco no quiso tomar la palabra ni pronunciar un discurso durante todo el recorrido, que duró casi media hora y que tuvo diversos momentos de silencio. Sólo dejó una frase en el libro dedicado a los visitantes.

El pontífice ingresó sólo y caminando atravesó el famoso portón de hierro con la frase en alemán “Arbeit macht frei” (el trabajo hace libre). Luego abordó un pequeño auto eléctrico con el cual se trasladó hasta el Bloque 11.

En el camino se detuvo en la Plaza del Llamado, donde los judíos eran convocados y ahorcados. Bergoglio besó uno de los postes de ajusticiamiento antes de ingresar en un patio interno donde lo esperaba un grupo de 11 sobrevivientes del Holocausto.

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