En la Plaza Mayor existe una placa que recuerda el fusilamiento de Morán.

En la Plaza Mayor existe una placa que recuerda el fusilamiento de Morán.

CERCADO. Las ideas republicanas aparecieron en Arequipa muchos años antes de que el general José de San Martín proclamara la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, en la Plaza Mayor de Lima. En la alameda del barrio de San Lázaro se encuentra una pequeña plaza que evoca a esas personas que a inicios del siglo XIX promovieron las ideas libertarias en contra del régimen colonial español. Este espacio público fue erigido por iniciativa del Colegio de Abogados de Arequipa entre 1919 y 1924 y tiene como punto central el monumento “A la Libertad” realizado por José Luis Villanueva. Ahí, en las paredes de granito de la ofrenda, se lucen tres placas con los nombres de quienes lucharon desde las trincheras militares e ideológicas por la causa patriótica previo a la llegada de la expedición libertadora de San Martín.

Uno de estos precursores fue el presbítero Mariano José de Arce, quien en 1814, luego de que las tropas patrióticas de Mateo Pumacahua y Vicente Angulo se sublevaran en el Cusco contra la Corona Española, pidió en un cabildo abierto en la plaza de Arequipa que se aprovechara esa oportunidad para “declarar de una vez la Independencia del Perú y su separación de la monarquía española”. Incluso, alzó su voz porque aparentemente la rebelión iba a jurarle lealtad al rey Fernando VII, Arce llamó usurpador al monarca y desconoció su autoridad. Según el historiador Mario Arce Espinoza, la actitud del religioso durante la asamblea es considerada como el primer grito de independencia en el Perú. “De Arce, junto con José María Corbacho y Mariano Melgar participaron de la Tertulia Literaria, en donde se discutían las ideas de la ilustración francesa y se comenzaba a cuestionar el sistema colonial”, explica Mario Arce frente al monumento.
Pese a que la rebelión en Cusco fracasó y sus simpatizantes comenzaron a ser perseguidos, Mariano José de Arce continuó promoviendo las ideas republicanas. En 1821 fue uno de los firmantes del acta de Declaración de Independencia y también formó parte en 1822 del primer Congreso Constituyente como diputado por Arequipa. Por eso, en una de las placas de San Lázaro se recuerda a De Arce como el prócer que “definió el ideal emancipador”.

El prócer Álvarez Thomas nació a una cuadra de la plaza principal de la ciudad.

El prócer Álvarez Thomas nació a una cuadra de la plaza principal de la ciudad.

NUEVAS IDEAS
La calle Rivero del Cercado debe su nombre a una familia arequipeña que ayudó a la causa independentista desde el campo de las ideas. Al recorrer estas veredas, el historiador Mario Arce recuerda que entre 1810 a 1813 Mariano de Rivero y Besogaín representó a Arequipa en las Cortes de Cádiz. Desde su puesto, De Rivero tuvo un papel muy importante para reformular el régimen, incluso hizo una moción para pedir la destitución del virrey Abascal.
Además, el diputado de Rivero envió a Lima y Arequipa ejemplares de la obra “Derechos y deberes del ciudadano” del pensador francés Gabriel Bonnot de Mably. Este texto, escrito a fines del siglo XVIII, es un compendio filosófico de ideas antimonárquicas y comenzó a circular por los círculos académicos de la ciudad por iniciativa de De Rivero.
Manuel José de Rivero y Araníbar, padre del diputado de Cádiz, también puso su grano de arena en el proceso de emancipación al apoyar desde Arequipa la sublevación que en 1813 dirigió en Tacna el criollo Enrique Paillardelle. La rebelión debía iniciar en el sur y luego avanzar hasta Lima, pero las fuerzas de Paillardelle fueron vencidas en las puertas de Moquegua y De Rivero y Araníbar no tuvo tiempo de amotinarse.

 

La calle Rivero evoca a una familia de intelectuales patriotas.

La calle Rivero evoca a una familia de intelectuales patriotas.

PRÓCER VENEZOLANO
A unos metros de la Plaza Mayor de Arequipa se encuentra la calle General Morán, que lleva esta denominación en honor a Trinidad Morán, militar de origen venezolano y vencedor de las batallas de Junín y Ayacucho, las cuales sellaron la Independencia del país en 1824. El general Trinidad Morán, luego de la instauración de la República, se casó con la arequipeña Rafaela Zereceda y se asentó en la Ciudad Blanca.
Su vida transcurrió con tranquilidad hasta que en 1854 el general Ramón Castilla se sublevó contra José Rufino Echenique, presidente de la República en ese entonces. Morán fue designado por Echenique para frenar la rebelión de Castilla en Arequipa que empezaba a ganar miles de adeptos. Luego de varios enfrentamientos, el general Morán fue derrotado y tomado prisionero por Domingo Elías, el líder civil de la causa de Castilla en la ciudad. Cuando Morán empezó a ser trasladado a la Plaza Mayor para ser fusilado, varios vecinos empezaron a salir de sus casas para pedir su liberación. Incluso se sacó en procesión a la Virgen de los Dolores, pero los ruegos no tuvieron éxito.
En un rincón de la pileta de la plaza central una placa rinde tributo al militar venezolano que murió por defender el orden constitucional que había ayudado a instaurar. “En este lugar fue fusilado a las 11 de la mañana del 1 de diciembre de 1854 el general Trinidad Morán, prócer de nuestra independencia”.

La Joya
El Abasto

Edición digita

La Joya alteral