Alcalde Gílmar Luna asumió como propio el reclamo de los pobladores que rechazan abusos y maltratos.

Alcalde Gílmar Luna asumió como propio el reclamo de los pobladores que rechazan abusos y maltratos.

UCHUMAYO. En el pueblo joven Cerro Verde, la tierra tiembla de día y de noche.
Los vecinos viven en un estado permanente de susto y estrés por las vibraciones que genera una estación de bombeo de la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) La Enlozada, ubicada a unos metros de esta localidad.
Los pobladores exijen atención a la minera Cerro Verde desde que instalaron las tuberías para esta planta en medio de sus propias casas.
Y ahora que viven en un ambiente sísmico permanente, siguen reclamando porque las vibraciones constantes empezaron a rajar la mayoría de las paredes de sus viviendas.

CIERRE de la PTAR
Las vibraciones se hicieron más constantes desde marzo de este año. El 15 de junio los pobladores enviaron una carta al alcalde distrital Gílmar Luna, pero hasta la mañana de ayer no obtuvieron respuesta.
Cansados y molestos, un grupo de pobladores se reunió en el local social del lugar. Querían hacer un plantón en el municipio, pero trabajadores ediles les informaron que el alcalde llegaría para reunirse con ellos.
A mediodía, Luna apareció y oyó a los pobladores. “Vamos a enviar un documento a Cerro Verde, exigiendo que paren las operaciones de la planta de tratamiento, ¡que cierren la planta de aguas servidas!”, enfatizó.
Ante un auditorio con casi 80 vecinos, Luna Boyer agregó que la planta debe paralizar hasta que cesen las vibraciones. “Aquí primero se instaló el pueblo, la mina (Cerro Verde) vino después, quien tiene que reubicarse es la minera”, advirtió.

La mayoría de viviendas presentan grietas en paredes y techos.

La mayoría de viviendas presentan grietas en paredes y techos.

ACUSAN MALTRATO
Los daños se registran en por lo menos 40 inmuebles de las manzanas A, P, R y E. En la casa de Roxana Ortiz, por ejemplo, se pueden ver sus paredes y techos quebrados. “Ya no podemos vivir así, nuestros niños no pueden dormir, no es justo lo que ocurre, y la minera no atiende nuestros pedidos”, reclamó.
A principios de julio se produjo una reunión entre los vecinos afectados y representantes de la minera. “Y cuando esperábamos una respuesta, el señor (Pablo) Alcázar dijo que su negocio era vender cobre y no comprar o arreglar casas”, agregó Ortiz.
Los vecinos también acusaron que el representante de la minera, Délfor Flores Velásquez, los condicionó a que no se quejen ni con periodistas ni que vayan con abogados, porque de lo contrario ya no conversarán con ellos.

SIN RESPUESTA
En comunicación telefónica con Flores Velásquez, el funcionario de la minera se negó a responder sobre las quejas de los vecinos. “Yo no voy a responder sus preguntas”, afirmó en tono displicente y cortó la llamada.
En el área de relaciones públicas de la minera, no obtuvimos respuesta a las llamadas telefónicas. Los vecinos insistirán en sus reclamos.

 

 

 

Texto: Christian D. García Puma
cgarcia@editoramultimedios.pe

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