CERCADO. Cuando un pueblo está de fiesta, todo lo demás queda en segundo plano. Y en el 476 aniversario de Arequipa, ni los ídolos se salvan de la algarabía popular. Por eso, con la obligación moral de rendirle un justo homenaje a la Ciudad Blanca, hoy no hablaré sobre el ‘Cachete’ Zúñiga, el exitoso jugador del FBC Melgar, ni sobre sus goles, ni sobre su legado en el balompié nacional. Hoy les contaré acerca de Ysrael Zúñiga, el orgulloso arequipeño que festeja a su amada tierra, del camanejo que supo lo que es vivir alejado de ese primer amor y que ahora, cual hijo pródigo, tiene la esperanza de encontrar a aquel ‘characato’ que continué con su leyenda.
“Me alegra poder celebrar el aniversario junto a toda la gente. Para mí son momentos inigualables los que paso en estas épocas. Soy de ir a ver el corso y la feria, siempre busco el tiempo para disfrutar de la fiesta”, dice el ‘Cachete’, quien no siempre tuvo el privilegio de vivir los “15 de agosto” en casa: “Cuando era pequeño, tenía que quedarme en Camaná. En esos días, ir desde ahí hasta Arequipa era como viajar a Londres”, bromeaba. Pero esa no era la única ocasión en la que el goleador se quedaba con las ganas: “Luego, cuando me tocó vivir en Inglaterra (Coventry City) o Chiclayo (Juan Aurich), paraba pegado a la computadora, viendo las fotos que me enviaban los familiares”, recuerda con nostalgia.
ORGULLOSO DE SU TIERRA
No hay quien pueda callar al buen Ysrael cuando se le pregunta por su Arequipa. El atacante no escatima en elogios y, mismo guía turístico, comenta acerca de aquellos atributos que, día tras día, siguen enamorando al jugador. “Me gusta todo de la ciudad; las personas, la comida, el ambiente. Lo fascinante es que todavía me faltan muchos lugares por conocer, restaurantes a los que ir. Soy el más feliz por vivir aquí”, asegura.

QUIERE DEVOLVER EL FAVOR
Como buen arequipeño, ‘Cachete’ denota consideración y agradecimiento. Él sabe que este suelo ha sido generoso con su persona, por lo que, a poco de su retiro, siente que el siguiente paso es asegurarse de no ser el último gran futbolista que haya nacido aquí. De eso se trata la escuela que ha fundado hace poco, de buscar talento y trabajarlo para que, en el largo plazo, Melgar pueda nutrirse de grandes figuras locales. “La idea es ayudar con lo que es la formación deportiva de la región. Desarrollar la calidad de seres humanos y, por qué no, tener al próximo ‘Patato’ Márquez en nuestras filas.
Ese es Ysrael Zúñiga, un ejemplo a seguir dentro y fuera de las canchas, un maestro y guía para las futuras generaciones, pero, sobre todo, un arequipeño que infla el pecho cada vez que recorre sus calles y su hermosa campiña. ¡Que viva Arequipa, señores!

Texto: Fabricio Revoredo Carty
frevoredo@editoramultimedios.pe

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