CAYLLOMA. Mientras el féretro de Antonia Samayani Mamani (81) es conducido por un delgado camino junto al río, rumbo al cementerio ubicado en las afueras de Achoma, un temblor detiene el paso del cortejo fúnebre. Es el séptimo que se registra en las últimas 48 horas.

Aniseta Ocsa comanda la comitiva con los ojos húmedos.
Llora la muerte de su madre, quien falleció aplastada por la pared cuando dormía en su casa. Hace 12 días la vio por última vez y le pidió que le traiga una imagen de Santa Rosa de Lima. La misma Virgen cuya imagen se ha roto tras el sismo en la iglesia de Achoma.
“Vivía sola. Por su avanzada edad no pudo escapar”, cuenta en el trayecto. El sonido de las hélices de un helicóptero vuelve a interrumpir la ceremonia. A lo lejos, la aeronave aterriza en Yanque. “Seguramente está trayendo frazadas y carpas para dormir”, dice esperanzada Aniseta.
Justamente en Yanque, a siete kilómetros de Achoma, los pobladores también lloran a sus muertos. Dionisia Checca Inca (79) y su nieta Dámaris de ocho años enrumban a su última morada, acompañadas de una muchedumbre de agricultores y familiares.
Durante el día, los cayllominos se dedicaron a rescatar lo que pudieron de los escombros. La mayoría desempolvó libros, crucifijos, alimentos. Otros recogieron gallinas, borregos y conejos muertos entre el adobe y la piedra, materiales de vivienda de esta provincia de Arequipa.
DUERMEN EN LA CALLE
Las últimas horas han sido las más difíciles para los cayllominos. Además de los constantes movimientos telúricos, el frío arrecia en la noche en el Colca. La temperatura, según el Senamhi, alcanza los 2 grados centígrados apenas el sol se esconde y -5 grados en la madrugada.
Los pobladores de Yanque, Ichupampa y Achoma han dormido las dos últimas noches en plazas, locales sociales y en el patio de sus viviendas. Se ha improvisado ollas comunes y dormitorios a la intemperie.
En Ichupampa cayeron las dos torres de la iglesia colonial de 1825. En Achoma, la virgen Santa Rosa de Lima cayó y se rompió la cabeza. Terminó decapitada, advierte el párroco Marcos Alarcón, quien ofició una misa en memoria de los fallecidos en Yanque e Ichupama.
“No tengo a dónde ir. Toda mi casa se cayó, la pared mató a mis conejos y gallinas”, se quejó Lupo Anco Quispe, agricultor de 74 años. Durmió con su esposa Honorata Huamaní en la plaza de Ichupampa. Ellos no alcanzaron las 8 carpas que se instaló en el lugar.
“El apoyo recién va llegar. Le hemos pedido a la gente que tenga paciencia. La región militar y el gobierno regional están mandando abrigo y alimentos”, dijo para aplacar el clamor popular el general del Ejército en retiro Leonel Cabrera, quien llegó hasta este lejano pueblo cayllomino.
“Las frazadas no alcanzan para todos. Solo nos están dando una por familia, yo tengo tres niños y mi esposo”, se queja entrada la noche Guillermina Mamani. Tampoco alcanzaron las carpas, por lo que se acostó con sus niños junto a un árbol en la plaza de Achoma. Así pasaron la noche.
Tras dos noches a la intemperie, ayer tampoco logró obtener una de las 50 carpas y 35 colchones que dejó Indeci para los más de 600 damnificados que tiene solo este distrito. El municipio abrió las puertas de su local social. Ahí pernoctaron cerca de 300 pobladores.

AYUDA ES INSUFICIENTE
En Yanque, los pobladores se dieron cuenta de que el apoyo es minúsculo. En su plaza solo se instaló 15 carpas y repartieron centenares de frazadas. Por ello, tras la llegada de un contingente de frazadas y carpas al mediodía de ayer, los pobladores se subieron al tráiler e intentaron descargar. Finalmente algunos lograron su objetivo. El resto fue enviado a Coporaque y Lari.
No obstante, el alcalde de Yanque, Moisés Quispe, refirió que las frazadas llegaron por la declaratoria de emergencia de friaje gestionado hace cuatro meses atrás, y no por la emergencia del sismo. “Necesitamos más alimentos y frazadas. Los canales han colapsado y no se puede sembrar ni dar agua para los animales”, remató el alcalde de Achoma, Freddy Flores. En toda la provincia se dañaron más de 16 colegios. Por eso, más de 4.000 estudiantes se vieron afectados y no pueden realizar clases. Así lo comunicó el gerente de Educación de Arequipa, Julio César Delgado Gaona. Anunció que se habilitarán aulas provisionales en los próximos días.
ALIMENTOS Y AGUA
Al mediodía, el alcalde provincial de Caylloma, Rómulo Tinta, recorrió la provincia y entregó víveres para dos días: avena, arroz, aceite, avena, azúcar y pallares fueron repartidos entre los pobladores. En Yanque se entregó raciones para 1.160 familias. Para Achoma fueron 650, Ichupampa 600 y Maca 400. Además, se obsequió 4.236 latas de atún.
“Estaremos un par de semanas con alimentos, pero de aquí a un par de meses no vamos a tener qué comer. No podemos sembrar porque los canales de regadío colapsaron y también algunos estanques”, se quejó Casilda Choque Puma, achomeña de 82 años. “Las carpas son temporales. En 10 días entregaremos casas prefabricadas. Pero tenemos que exigir al Ministerio de Vivienda que nos brinden programas de vivienda. Será más adelante”, agregó el alcalde provincial, Rómulo Tinta.
Entrada la noche, recién en Achoma se instaló cincuenta carpas. El resto de la población tuvo que acurrucarse en las plazas, anfiteatros y patios. En Ichupampa y Yanque también hubo un centenar de pobladores que pernoctaron a la intemperie.
Entre los tres distritos suman alrededor de seis mil pobladores afectados. Los reportes finales alertan de 400 familias afectadas en Yanque, 640 en Ichupampa y 560 en Achoma, según informaron sus autoridades distritales. Los damnificados superan las 6 mil personas.
La gobernadora regional Yamila Osorio dijo que a largo plazo se entregaría créditos y bonos a las familias para que accedan a nuevas viviendas. Estos subsidios se darían en la etapa de reconstrucción.

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