Un minucioso trabajo de investigación devela, en parte, el método con que algunos malos policías roban el combustible asignado por el Estado.

Esta vez, los protagonistas pertenecen a la Comisaría de Protección de Carreteras de Mazocruz (Comprcar). Una de sus patrullas consume la dotación de gasolina, pese a estar guardada en un taller mecánico de la ciudad de Ilave ubicado en la avenida Puno 430.

En el lugar funciona un taller de planchado y pintura, donde cubrieron con saquillos de rafia -colores naranja y verde-, la unidad de placa CR-8863.

Sin Fronteras infiltró sus cámaras fotográficas y filmadoras en dicho local, desde el último miércoles en la mañana. Ese día, dos policías, al mando del  suboficial técnico de 2da, Reyler Quenta Araníbar, llegaron desde Mazocruz a bordo de la móvil de placa CR-1375, pero su presencia solo se limitó a  llevar una batería; no lograron ni encenderla porque se olvidaron la llave en la sede de Mazocruz.

Nuestras cámaras verificaron que solo dos de las tres unidades de Comprcar Mazocruz, se asomaron a abastecer en el Grifo Señor de Huanca (Ilave). La otra, obviamente yacía escondida en el taller mecánico.

Ayer a eso de las 09:10 horas se estacionó la minivan Hyundai H100 de placa RU-9443, conducida por el suboficial Quenta Araníbar, quien vestía de civil. Otros dos uniformados, que conducían  la patrulla  de placa CR-1378, la estacionaron frente a una vulcanizadora de llantas en la esquina de las avenidas República y Puno, y se dirigieron a donde estaba cubierta la móvil CR-8863. Ni siquiera retiraron el cobertor de rafia y se fueron.

Al promediar las 11:10 horas, llegaron desde la ciudad de Puno el fiscal anticorrupción Jorge Astorga Castillo y un equipo de la Policía Anticorrupción de Puno. De inmediato inmovilizaron la patrulla y efectuaron un operativo inopinado.

Quenta Araníbar dijo que esa unidad era conducida por el SO PNP César Rivera Mamani, pero que en su lugar él estaba a cargo, ¿y la minivan Hyundai?

En la diligencia de constatación se advirtió una serie de anomalías, entre ellas que el patrullero había recibido la dotación de combustible todos estos días, incluido el miércoles 17 y ayer jueves 18, tal como constaba en el cuaderno policial. Extrañamente, el suministro era firmado por el SO PNP César Rivera. La situación se complicó cuando el planchador de carros, Jorge Luis Neyra, confesó al fiscal que la patrulla ingresó el lunes y que desde entonces no se movió del taller. ¿Entonces, cómo consumía el combustible?

EXTRAÑOS CABLES       

Al levantar el capote, el fiscal Astorga Castillo también descubrió dos cables sueltos que salían del motor, desde donde se podría conectar el conocido “Conejo” o “Chanchito”, para acelerar el velocímetro. Además, el horómetro digital -que marca el kilometraje avanzando-, no funcionaba.

La unidad encendió sin ningún problema y fue llevada a Maestranza de Puno, donde supuestamente la repararían.

El fiscal sostuvo que se harán diligencias para determinar el supuesto delito de peculado de uso y aclarar muchas contradicciones. y

fleming

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