Dilma Rousseff fue suspendida este miércoles definitivamente como presidenta de Brasil con 61 votos a favor y 20 en contra, en una votación en la que más de dos tercios del Senado la consideraron culpable de autorizar maniobras fiscales para maquillar las cuentas públicas.

De esta manera Rousseff pierde su mandato y quien fuera su vicepresidente, Michel Temer asume definitivamente la presidencia de Brasil, un cargo que venía ejerciendo de manera interina desde medidados de mayo, cuando el Senado aprobó el inicio del juicio político.

El Senado votará aún si inhabilita a la mandataria para ejercer cargos públicos por un periodo de ocho años.

Temer (PMDB, de centro-derecha), que ya fungía como mandatario interino, prestará juramento ante el Parlamento antes de viajar a China, para la cumbre del G20 el fin de semana, donde pretende participar ya con el título oficial de presidente. Completará el período hasta 2018.

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