En nuestra edición anterior dimos cuenta de la salvaje agresión que sufrió Claudia Pacompía Cruz (27), a quien su pareja masacró a palazos enviándola al hospital totalmente ensangrentada. Hoy revelamos que los hechos son todavía más graves, pues el varón de nombre Vladimir Almonte Cuevas, también golpeó a su entenado y a su propio hijo.

Los hechos se gestaron desde la noche del martes 30 de agosto. Claudia y su conviviente asistió a una fiesta en el Mercado Santa Rosa, en honor a su santa patrona. Al ver que él bebía y los ánimos se caldeaban, ella decide retirarse a su domicilio, ubicado en el Promuvi Señor de los Milagros II Etapa, manzana “Z” lote 4. Según cuenta la víctima, su pareja llegó a casa a eso de las 04:00 horas, y de manera inexplicable actuó con celos enfermizos. Ella intentó no hacerle caso por su estado de ebriedad, entonces recibe un golpe en la cabeza con un palo -de pico-, seguido de una golpiza descomunal. “Solo sentí el palo, de ahí no me acuerdo, perdí mi conocimiento”, narra a Sin Fronteras en una cama del Área de Cirugía del Hospital Regional Hipólito Unanue.

La mujer, atemorizada dijo que no asentaría ninguna denuncia, ya que no tenía esperanza en la justicia. “¿Acaso tengo plata? Justicia solo hay para ellos, a nosotras nada”, luego anunciaba que minutos más tarde abandonaría el nosocomio para ser atendida en la Clínica Santa Isabel. No lo dijo, pero dejó entrever que su cuñada Amanda pagaría los gastos de su tratamiento. Según versión del personal asistencial, la hermana del agresor le habría despojado de su celular para que no diera aviso a nadie. Ella no tiene familiares en Tacna, los suyos radican en Ccotos, distrito de Capachica, región Puno.

ATAQUES MÚLTIPLES

Lo alarmante en que Vladimir no solo golpeó a su mujer, sino también a Cristian G. P. (8), su entenado, quien al ver inconsciente a su madre se tiró sobre ella para evitar que la masacre. El pequeño amortiguó la golpiza, resultando con el rostro lesionado. Entonces, se interpuso Jesús Almonte Venegas, el hijo del agresor. La furia era incontenible, el joven también fue reducido a puñetes. Eran cerca de las 04:35, cuando Jesús, golpeado y totalmente descalzo, llegó hasta el complejo de Seguridad Ciudadana del distrito de Gregorio Albarracín; comunicando el incidente. El personal de serenazgo intervino el hogar, hallando a Gladis y el pequeño Cristian, ensangrentados. Ella, además tenía el ojo hinchado, producto de la golpiza; él con un corte en su pómulo izquierdo y su ojo que comenzaba a teñirse de verde. “Ese pata es un maldito, imagínate, ha golpeado a su mujer, a un niño y a su propio hijo.

La señora (Gladis) nos contó que tras la paliza que les dio, agarró a su hijita de once años y se la llevó”, contó un sereno. Lo extraño es que, a pesar de la gravedad de la agresión, el caso no fue reportado por la policía de Emergencia del hospital. La madrugada del miércoles, el serenazgo coordinó el caso con el técnico PNP Tinta Puma; se desconoce qué acciones efectuó.

FISCALÍA TOMA PARTE

Ayer tras la noticia difundida, Sin Fronteras comunicó el hecho a la fiscal provincial Patricia de la Cruz Romero, coordinadora de la Fiscalía Mixta de Gregorio Albarracín, quien de inmediato tomó acciones. “De acuerdo a la nueva ley, se impulsará de oficio. Al parecer, la dama y el menor sufrieron agresión. Con el nuevo reglamento, la fiscalía asume el caso porque además se trata de un menor de edad”, enfatizó. El policía de Emergencia del Hospital, visitó a la víctima y le informó que ya existía una denuncia policial, y que pronto vendría a verla la Suboficial PNP de Tercera, Thalía Cruz Flores.

Yura

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