Cerro Colorado. Unos trozos de malaya, huachalomo y algunas papas sancochadas son los únicos ingredientes para preparar las “palomitas”, platillo que Rufina Apaza vende a pocos metros del camal municipal de Cerro Colorado hace 36 años. Sus comensales acuden religiosamente a su local todos los días. Ella los engríe. Les da trocitos de la carne guisada antes que compren un plato para saciarse. “Esta carne es de primera, por eso es suave y tiene un sabor característico. No necesita mucho condimento para cocinarse”, explica Rufina.

ES LA ÚNICA
Ella fue la primera vendedora de esta zona, dice. “Yo acompañaba a una señora que vendía comida en el camal, luego una amiga me comentó de este plato y me enseñó a preparar, así comencé a vender en una mesita mientras que otras personas ofrecían otras comidas”, cuenta.
Los primeros años cada plato costaba cincuenta céntimos, pero ahora el platillo está ocho soles.
Los años transcurrieron y ella solo vende las “palomitas”. Asegura que es una tradición que debe mantenerse. Por ello, asegura que su hija Patricia, que la acompaña en su pequeño quiosco, será la heredera de la receta.
HISTORIA DEL NOMBRE
Rufina comentó que varias personas piensan que este platillo es a base de las palomas, pero dicha denominación tiene una historia.
“Los señores que benefician los animales en los camales suelen quedarse con los retazos de carne que hay entre las costillas, luego, a escondidas, las sacan para venderlas; por eso se les llama palomitas, ya que es como si esta carne volara”.
IR A OTRO LUGAR
Hace algunas semanas se ha cerrado el camal de Cerro Colorado, ello ocasionó una ligera disminución de clientes, por eso Rufina está analizando la posibilidad de trasladarse a otro lugar.
“Me han venido a buscar para que vaya a otros camales, ya me he acostumbrado en este lugar; pero si no hay venta, me tendré que ir”, lamentó.

Yura

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