Aplao. Pasó un calvario. La joven madre Gabriela Zúñiga Álvarez, de 28 años de edad, llegó hasta el centro obstétrico del hospital Apoyo Aplao con el feto muerto entre las manos y con un fuerte sangrado en la parte abdominal de su cuerpo, que apenas le permitió caminar, luego de alumbrar en su precaria vivienda ubicada en el distrito de Huancarqui, en la provincia de Castilla.
El hecho ocurrió en las primeras horas de este último sábado, cuando las contracciones y lo dolores vaginales obligaron a la parturienta dar a luz sobre la cama en su dormitorio y sin la asistencia de ningún familiar.
Los gritos de la gestante advirtieron a los vecinos del populoso barrio de Nueva Esperanza (Barrio Chino) a socorrerla al centro hospitalario con urgencia en un taxi con ayuda de su conviviente Edilberto Rey Vilca, quien por percances con su pareja vivía en otro domicilio.
Al ser evacuada, el personal médico no pudo hacer nada más que restablecer la salud de la joven, al ver que la hemorragia de sangre que discurría entre las piernas era contundente.
El feto sin vida fue colocado en una congeladora del área de patología para evitar su descomposición hasta que se le practique la autopsia de ley.
Sin Fiscales ni médicos legistas
Su conviviente Edilberto Rey Vilca no pudo contener la impotencia de no poder retirar el cuerpo sin vida de su hijo para darle cristiana sepultura.
El iracundo varón denunció la ausencia del fiscal de turno y médico legista el fin de semana que ocurrieron los hechos.
“Recién el día lunes en la tarde se apersonó el fiscal y el médico legista al hospital. Es lamentable que esto ocurra cuando urge su presencia”, dijo ofuscado.
El fiscal de Castilla, Renato Mendoza Cárdenas, informó que la muerte del feto fue causado por asfixia al alumbrar sin asistencia médica.
Los restos del bebé, “Ángel Gabriel”, fueron enterrados en el cementerio de Huancarqui. El lunes fue velado en la vivienda de su madre, quien se ahogaba en llanto.

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