Puno. Tremendo escándalo se armó ayer en la puerta principal de acceso del Colegio Santa Rosa, de la ciudad de Puno, cuando un grupo de estudiantes, durante el segundo receso (al mediodía), fueron impedidas de recibir sus almuerzos de Rosa María Flores, persona a quien sus padres contrataron para brindarles el servicio.

Flores, quien también es madre de familia de esta institución, entre lágrimas con sus táper en manos, sostuvo que fue contratada porque hubo quejas de varias de las señoritas respecto al cafetín, puesto que además de ser pequeño para abastacer a las más de mil estudiantes, se priorizaba en este a quienes estaban pensionadas.

El gran alboroto habría surgido luego de que la responsable del manejo del cafetín se habría quejado ante la Dirección, a fin de que se restrinja la venta de comida en la puerta, ya que ella se veía perjudicada puesto que pagaba por expender sus productos en el plantel.

“Si quieres vender, tienes que ayudarme a pagar”, así le habría exigido a Rosa María Flores, la persona que presta el servicio de cafetín en el colegio.

LA DIRECCIÓN
Al respecto, el director de la institución, Andrés Quintanilla, admitió que si bien Rosa María Flores repartía los táper con comida en el horario de receso, no se iba a permitir hacer ‘negocio’ en la institución, haciendo entrever que las alumnas tenían que obligadamente consumir del cafetín en los recesos.

Puntualizó que debido a la naturaleza de ser un colegio JEC, se implantó dos periodos de receso (10:30 a.m. y 12:14 p.m.) y la correspondiente salida a las 2:40 p.m. Este último horario, supuestamente para el almuerzo.

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