El presidente filipino, Rodrigo Duterte, hizo ayer una comparación entre su sangrienta guerra contra la criminalidad y el exterminio de los judíos por Adolf Hitler, diciendo que estaría “feliz de masacrar” a millones de drogadictos.

Duterte, de 71 años, conocido por su lenguaje soez, también calificó de “hipócritas” a Estados Unidos y a la Unión Europea, que criticaron su violenta campaña contra el tráfico de droga.

“Hitler masacró a tres millones de judíos. Pues hay tres millones de drogadictos (en Filipinas). Estaría feliz de masacrarlos”, dijo en un discurso ayer por la mañana.

“Pero mis víctimas, me gustaría que fueran (sic) todas criminales para acabar con el problema de mi país y salvar a la próxima generación de la perdición”, concluyó.

El nuevo presidente filipino, llegado al poder en mayo, prometió matar a decenas de miles de criminales con el objetivo de eliminar las drogas ilegales del país en seis meses.

Numerosas organizaciones de defensa de los derechos humanos y gobiernos occidentales han criticado duramente esta política.

Su comparación con Adolf Hitler, cuya campaña para eliminar a los judíos en Europa dejó seis millones de muertos al final de la Segunda Guerra Mundial, desató todavía más condenas.

“Estas declaraciones son repulsivas y el presidente Duterte tiene que retractarse y pedir disculpas”, dijo el presidente del Congreso Judío Mundial, Ronald Lauder, en un comunicado.

 

 

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