Cercado. Yamila Osorio apura el paso para construir las obras que espera convertir en el emblema de su gestión: los hospitales de Chala (Caravelí) y Cotahuasi (La Unión).
Sin embargo, los antecedentes de quienes edificarán los anhelos de la gobernadora de Arequipa y las necesidades de la población que habita en estas alejadas provincias, alertan de retrasos, abandono de obras, investigaciones fiscales y otros serios cuestionamientos no solo en el Perú, sino a nivel internacional.

UN MISMO CONSORCIO

El hospital de Chala, en Caravelí, cuya puesta de la primera piedra fue el pasado 15 de setiembre, asciende a S/ 42 millones 463.370. La ejecución, según el contrato, será de 480 días (16 meses). El Consorcio Chala II se adjudicó la obra y el contrato se firmó el 30 de diciembre del 2015.
Para el hospital de Cotahuasi, el valor referencial era de S/ 37 millones 916.383 cuando se convocó a la licitación. La primera piedra se colocará el 8 de octubre. Pero el Consorcio Salud Cotahuasi se adjudicó dicha obra por un monto de S/ 39 millones 862.000.
El 18 de diciembre de 2015, la gobernadora Yamila Osorio autorizó la entrega de la buena pro al Comité Ad Hoc, sumando 2 millones de soles más de lo previsto en las bases de la convocatoria.
Lo curioso es que ambos centros hospitalarios los construirá un mismo consorcio formado por tres empresas: Dextre+marimoto Arquitectos S.A.C., Neptuno Contratistas Generales S.A.C. y la española Assignia Infraestructura-Sucursal del Perú.
Los antecedentes, sobre todo de esta última, no transmiten el mismo ímpetu de Osorio Delgado, cuando se refiere a ambas obras: Assignia es una empresa con serios cuestionamientos que traspasan nuestras fronteras. Desde Tacna -pasando por Colombia, Venezuela y México- hasta su natal España, Assignia se encuentra bajo la lupa. En estos países las investigaciones a las firmas empezaron desde el año 2009.

Osorio puso la primera piedra del hospital Chala el 15 de setiembre.

Osorio puso la primera piedra del hospital Chala el 15 de setiembre.

LLUVIA DE MILLONES
Assignia Infraestructuras S.A. es una filial del grupo español Essentium, cuya cabeza es Susana Monje, tesorera del mundialmente conocido Club de Fútbol Barcelona.
Tan solo desde el 2015, Assignia se adjudicó obras en el Perú por más de 144 millones de euros. En Latinoamérica, factura 257 millones de euros.
En Arequipa, además de realizar el expediente técnico y a la vez edificar los hospitales de Chala y el de Cotahuasi, Assignia ya trabaja equipando el Área de Hemodiálisis del Hospital Honorio Delgado Espinoza, que debe culminar en noviembre próximo. Costará S/ 4 millones 290 mil. Asimismo, la empresa de la ‘vicepresidente quinta’ del Barza y responsable del área económica del multimillonario club, se adjudicó la edificación del Centro de Mantenimiento Aeronáutico del Ejército Peruano de La Joya. La ejecución del proyecto alcanza los S/ 107 millones 716 mil. En el 2015, Assignia se adjudicó 15 obras de envergadura en Junín, Tacna, Ayacucho, Ucayali, Piura y en la capital, Lima.

INVESTIGACIÓN EN TACNA
En Tacna construirá y equipará el hospital Hipólito Unanue por S/ 279 millones 291, en consorcio con otros 3 privados.
Sin embargo, el Gobierno Regional de Tacna (GRT) tendrá que pagar 20 millones más del valor referencial: S/ 258 millones. La Contraloría investiga desde agosto último por qué se aceptó pagar 8% más del presupuesto inicial.
La buena pro se otorgó en noviembre del 2015. El expediente técnico debía concluirse en abril de este año, pero no fue así. El último 15 de julio, con 100 días de retraso, el GRT firmó una cuestionada adenda que evitó el pago de una millonaria penalidad al consorcio encabezado por Assignia, por la demora.
No obstante, la filial de Esentium se adjudicó otros tres hospitales en Piura por 52 millones de euros (S/ 199 millones) a fines del año pasado. Además, se encargará de la rehabilitación integral de la Escuela Femenina de Suboficiales de San Bartolo, Lima, por 12 millones de euros, según el diario Gestión.
oscuros

PRECEDENTES
Así como sus gigantescas adjudicaciones, también tiene enormes legajos de acusaciones e investigaciones en su contra.
Todo inicia en el 2009, en España. Entonces se llamaba Constructora Hispánica, nombre que cambió tras ser investigada por el caso Gürtel. La acusación puso al descubierto
que se dedicaba a sobornar a funcionarios de ese país para adjudicarse proyectos.
Por este caso, Monje es investigada por el presunto delito de lavado de activos y tráfico de influencias desde el 2011, vinculados a un desaforado diputado español de ese entonces: Oriol Pujol.
Según el diario El País, se trataba del hijo de Jordi Pujol, un empresario que en el 2013 aceptó haber mantenido más de 33 millones de euros ocultos en un paraíso fiscal (Andorra), desatando un escándalo en Cataluña, España.
Así también, desde el 2011, la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (Udef) de ese país investiga a la mujer que mueve los hilos económicos del Club Barcelona, por supuestos negocios internacionales.
La Udef tiene bajo la lupa las operaciones internacionales que habría realizado Monje a través de algunas de las filiales de la compañía Essentium.
En el 2012, la empresa edificó el Hospital de Ixtapaluca, en México. El gobierno del expresidente Felipe Calderón hizo un contrato de concesión por 25 años que incluyó construir seis edificios de cuatro pisos, con 246 camas.
El director de la revista mexicana Imagen Médica, Valentín Cardona Sosa, publicó: “varios años después de abrir no se ocupa ni al 10% de su capacidad (el hospital de Ixtapaluca), carece de insumos, de medicamentos y de personal y mucho menos sirve para atender a la gente más pobre del país”.
ABANDONO DE OBRAS
Por otro lado, en la capital de Bolívar (departamento de Colombia), Assignia Infraestructuras S.A. integró el Consorcio Cartagena 2010.
Sin embargo, fue demandada por aparentemente dejar abandonados los trabajos del tramo 5 Bazurto-Pie de la Popa de Transcaribe y sus obras complementarias, lo cual originó la terminación unilateral del contrato de manera definitiva en julio del 2012.
El gerente de Transcaribe (Sistema Integrado de Transporte), José López, dijo en ese entonces al diario local El Tiempo que el Consorcio Cartagena 2010 debía entregar las obras inicialmente en diciembre del 2011 y pese a dársele un nuevo plazo hasta diciembre de 2012, el tramo aún se encontraba en un 52%.
Ello evidenciaba un serio retraso del cronograma, por lo que debían rescindir el mismo. El contrato se celebró por 29.000 millones de pesos (29 millones de soles) y al contratista se le pagaron 21.000 millones.
Desde Colombia, fuentes allegadas a Transcaribe, entidad que administra la línea del metro colombiano, indicaron que Assignia recurrió al Tribunal de Arbitramento de la Cámara de Comercio de Cartagena para exigir el pago de recursos adicionales a los 29.901 millones de pesos fijados cuando se firmó el contrato de ejecución de obras.

EN VENEZUELA TAMBIÉN
Finalmente, en Venezuela, Assignia también se hizo parte del Consorcio Sistemas para la rehabilitación de la Línea 1 del metro de Caracas, contrato que, según medios venezolanos, fue adjudicado a dedo por el fallecido presidente Hugo Chávez Frías, en 2008, por 1.800 millones de dólares.
El último 27 de setiembre, el diario catalán OkDiario informó que la constructora Assignia no paga hace 4 meses a los 120 trabajadores que tiene en las oficinas de Madrid, lo que ha provocado que los empleados inicien movilizaciones. Sin Fronteras intentó comunicarse con representantes de Assignia, pero no contestaron el teléfono institucional de la sucursal, con sede en Lima.

Texto: Boris Quispe Flores
bquispe@editoramultimedios.pe

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