“Nosotros somos cazadores de vicuñas. En la víspera de la fiesta arreamos la vicuña desde las alturas de Carumas la más gorda trajimos, rodeada por todos los chokelas. El auquincho achachila, nuestro jefe, un viejo que sabe las costumbres de nuestros mayores, la sacrificó…la degolló…ch’ajj, cortándole el cuello.
Hemos traído la vicuña para la “Virgen del Rosario” como ofrenda. Luego hicimos chicharrón y comimos entre todos los chokelas. Así haremos cada año…por nuestra Mamita Rosario.

MITO DE LOS CHUQILAS

En las cercanías de las cordilleras, donde habitaban el guanaco, la vicuña y la llama, se habría formado la etnia Chuqila, sociedad de cazadores y pastores con gran desarrollo textil, y que se mantuvieron en relativo aislamiento de las sociedades que desarrollaron la agricultura. Esta etnia habría realizado con los pukara, tiwanacu, kollas y lupakas, actividades de trueque de alimentos y textiles.

Su labor como cazadores la realizaban mediante varias técnicas, como el chaccú. En los tiempos antiguos los Choqelas eran cazadores de vicuñas, llamas y guanacos, y en su danza escenifican la caza de la vicuña. Su labor como cazadores la realizaban mediante el chaco, que es una manera de cazar estableciendo un cerco humano, o arreándolos hacia despeñaderos o corrales, usando armas rústicas para atrapar a la vicuña.

El Abasto

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