Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, flamante Premio Nobel de Literatura 2016, lo ha ganado porque ha hecho lo que ningún literato al uso ha conseguido: que la poesía llegue a las masas, porque aparte de escribirla, la cantó. Haremos un recuento de algunas canciones suyas que marcaron una época y cambiaron la música para siempre.

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Like a Rolling Stone

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Like a Rolling Stone es una canción llena de rabia, de ira, de reproche contra una mujer que simboliza a quien se ve expulsado de la vida fácil y cómoda. De la burguesía que en su momento no tenía empatía con quienes ahora le acompañan en su nuevo estrato. “Sólo pretendo sacarles de quicio”, dijo Dylan una vez sobre esta pieza.

Además de su significado, es una canción llena de experimenación: dura más de seis minutos (casi intrascendente en la era de Spotify, una provocación en la era de los LP y las radios) e introduce sonidos que, como todo el disco, viran del folk originario de Dylan hacia el rock eléctrico.

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Blowing in the Wind

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Escrita en 1963, Blowing in the Wind es una lista de preguntas sobre los misterios de la vida que están todavía sin resolver para un joven como lo era Dylan en aquel momento, prácticamente un adolescente tardío. Y que quizás jamás lleguen a responderse. Anterior a Highway 61 Revisited, mantiene el estilo folk que le catapultó.

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Pese a su fama, no fue una producción demasiado compleja, lo único que requirió fue talento para precisamente hacerla sencilla. Sencilla en su letra, en su música, en su armonía. La sencillez de un genio de veintiún años, en menos de tres minutos.

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Mr. Tambourine Man

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Más metáforas, más enigma, y una intrahistoria: la de cómo The Byrds supieron subirse a lomos de la creatividad de Dylan para hacer suya esta canción, y de paso, de la creación del folk-rock. Y por supuesto, a Dylan le gustó. Cuando esta canción terminó de salir a la luz, a Dylan le pilló escribiendo Like a Rolling Stone. Acababa de cumplir 24 años.

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