Cayma. La iniciativa nació hace un año. Entusiasmado, el alcalde de Cayma, Harberth Zúñiga, anunciaba que iba a construir 3 diques en la torrentera aledaña al sector de la Asociación 1ero de Junio.

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Era -según Zúñiga- una idea brillante para aprovechar el agua (entre 3 y 5 metros cúbicos por segundo) que la planta de tratamiento La Tomilla II arrojaba por el cauce cada vez que lavaba los filtros de su estructura. Esto ocurría permanentemente.

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El líquido serviría para regar las áreas verdes de la comuna. Con la obra, el burgomaestre buscaba que el municipio ahorre 14 mil soles al año, dinero que invertían al año para traer agua desde el canal de Zamácola.

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Sin embargo, en octubre de 2015, Zúñiga inició la construcción de un solo dique a la altura de la Asociación Rafael Belaúnde. Los trabajos acabaron un mes después y costaron -según el alcalde- 80 mil soles.

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Los trabajos iniciaron en octubre del 2015 y culminaron en un mes, teniendo una capacidad de almacenaje de 600 metros cúbicos.

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Pero la estructura, capaz de almacenar 600 metros cúbicos de agua, fue usada solo por unos meses. Es que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) inició un proceso sancionador al municipio por haber levantado el dique sin autorización de la entidad.

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A ello se sumó que el agua que arrojaba la planta de La Tomilla disminuyó notablemente y el agua que se había almacenado en la represa pronto se convirtió en un lodazal de aguas putrefactas e inservibles.

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Hubo negligencias

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“Se vertía el agua que se usa para el lavado de los filtros, pero ello se hace solo cuando se tiene acolmatación en la planta. Ahora arrojamos solo un tercio de lo que se botaba antes”, explica la gerente de Producción de Sedapar, Ing. Luzmila Murillo.

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Detalló que ahora se está “recirculando” la mayor parte del agua para no desperdiciar el líquido. A decir de Murillo, para que la comuna de Cayma utilice las aguas que la planta arroja, debe tener autorización de la ANA.

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