Un pequeño pueblo de West Virginia (Estados Unidos) ha saltado a la palestra pública por el motivo menos deseado: un comentario racista.

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Después de la elección de Donald Trump como presidente, Pamela Ramsey Taylor, directora de Clay County Development Corp. en el pueblo de Clay, comentó en Facebook: “Será refrescante tener una primera dama de clase, hermosa, digna, de nuevo en la Casa Blanca. Estoy cansada de ver a una mona en tacones”, según WSAZ, afiliada de NBC.

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Y, por si fuera poco, la alcaldesa del pueblo, Beverly Whaling, respondió: “Acabas de hacer mi día, Pam”.

Clay tiene apenas 491 residentes, y ninguno de ellos es afroamericano, según el censo de 2010. En el condado, más del 98% de sus 9.000 habitantes son blancos. Más de tres cuartas partes de los votos emitidos allí fueron para Trump.

Ambos comentarios fueron borrados poco después, pero como suele suceder, ya era tarde, y han sido reproducidos ampliamente.

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Además, una petición en internet, suscrita por más de 110 mil personas, pidió la destitución de las funcionarias. Ambas se disculparon por sus comentarios.

“Mi comentario no tenía la intención de ser racista en absoluto”, dijo Whaling en un comunicado al Washington Post. “¡Me estaba refiriendo a mi día de cambio para la Casa Blanca! ¡Los que me conocen saben que no soy racista de ninguna manera!¡Una vez más, me gustaría pedir disculpas porque esto se fue de control!”

Por su parte, Taylor dijo que se había disculpado en Facebook y agregó que la respuesta pública se había convertido en un “crimen de odio contra mí”, y que ella y sus hijos habían recibido amenazas de muerte. Además aseguró que planea presentar una demanda contra las personas que la han calumniado, de acuerdo con la estación de noticias.

Un representante de Clay County Development Corp., organización sin fines de lucro financiada con dinero estatal y federal, dijo que la junta “eliminó” a Taylor de su cargo como directora.

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