Puno. Una aureola de claridad invade el cielo, se escucha el trinar de las avecillas y algún gallo de casa, cual reloj alarmado anuncia el despertar de la gente, para disfrutar de aquel pedacito de cielo construido en la llanura altiplánica. Es Lampa. El sol se sienta por un momento sobre el apu Kurisián, coge su pincel y hace trazos radiantes, pintando el color de sus rayos en los cerros, los techos de teja de sus casas, a sus gentes resplandece. Hay quietud, serenidad, paz incomparable en sus calles, apenas renacidas con el amanecer.
El aroma inconfundible de sus panaderías invade sus calles; acompañarlo con una taza de leche de vaca o un buen jarro de mate de salvia. Eso, no se puede fotografiar, eso solamente se puede vivir.
Se puede sentir los pasos de los niños que salen ansiosos a las calles, y el sonido de la vieja campana centenaria del centro educativo, o el agudo campanazo del reloj municipal, contando las horas y dando el inicio a la festividad más importante de la Ciudad Rosada, en honor a la Virgen Inmaculada Concepción de María.
LA FIESTA MAYOR
La señora fiesta esperada por todos, se inicia; mientras los lampeños se visten con sus mejores atuendos, quienes bailan al compás de las bandas de músicos, ante abundantes platos de la gastronomía más rica del altiplano. ¡Es el recreo más grande de la gente de Lampa! Todos hablan de ella, los días previos son para hacer la cuenta regresiva hasta que por fin llega el día esperado.
Si acaso sus gentes son románticos e idealistas, también son profundamente religiosos. Por eso, absortos y sobrecogidos miran el descenso de la Virgen Inmaculada en la casa de Dios, hecho singular jamás visto en otra parte de la tierra.
La madre de Dios baja de las nubes de humo de incienso al son del cántico de maravillosos niños que hacen coro celestial, cual angelitos de la Tierra.
El ocho de diciembre, la madre Inmaculada Concepción, recorre la ciudad en su canopia de plata, rodeado de sus hijos y de todos los sedientos de fe y esperanza. Solo este pedacito del cielo, llamado Lampa, tiene la dicha de experimentar estos sucesos.

La Joya
El Abasto

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