Primero fueron los carretes de 16 milímetros, luego el Betamax, el VHS y el DVD. A lo largo de sus 25 años de funcionamiento la Sala de Audiovisuales del Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín ha pasado cine en todos los formatos. El objetivo de este espacio, que comenzó sus proyecciones en la quincena de diciembre de 1991, siempre fue la difusión del séptimo arte en todas sus vertientes.

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“En la década de 1990 en Arequipa existían muy pocos cines que tenían una cartelera muy reducida. También había tiendas de alquiler de películas en donde abundaban títulos comerciales y de entretenimiento. Un cineclub como este buscaba acercar el cine clásico y de autor al público de la ciudad”, cuenta Cocó Herrera, encargado de la sala desde su inicios.

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El artista Alfredo “Mono” Villavicencio dibujó la mayoría de los afiches de la Sala de Audiovisuales de la Unsa .

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Para cumplir esa misión en tiempos analógicos Cocó tuvo que armar una red de contactos entre coleccionistas y amantes del cine para conseguir las películas para organizar los ciclos temáticos de cada semana. En este cuarto de siglo se ha pasado westerns, filmes de ciencia ficción, serie B y obras maestras de directores reconocidos como Hitchcock, Chaplin, Kazan y Almodóvar.

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La Sala de Audiovisuales también contribuyó a la difusión musical, proyectando conciertos y películas relacionadas a bandas de rock y otros géneros contemporáneos. Antes de la irrupción del TV cable y Youtube, los adolescentes tomaron contacto con Joy Division, Pixies, Nirvana, Frank Zappa, Yes y King Crimson en las pantallas de este cineclub. En estos tiempos digitales, el público sigue viniendo con entusiasmo a ver las películas.

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“Un cineclub es un espacio para ver tranquilo una película sin interrupciones. Nada se le puede comparar”, dice Cocó.

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