Transitar en automóvil por la ciudad de Arequipa puede llegar a ser un martirio. El incremento del parque automotor dificulta el tránsito por las avenidas y calles del Cercado y distritos aledaños, cuya infraestructura vial fue diseñada para las necesidades del siglo pasado. El embotellamiento y los bocinazos forman parte de la rutina de los arequipeños que cumplen las funciones de conductores, pasajeros o peatones.

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Para diciembre de este año, en la Superintendencia de Registros Públicos se tenían contabilizados casi 257 mil vehículos, 30% más que hace tres años. Actualmente, en la provincia capital existe un carro cada cuatro habitantes.

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En el cruce del puente San Martín con Av. La Marina el tráfico es generado por vehículos pesados.

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Para la Policía de Tránsito, este crecimiento de las unidades vehiculares es uno de los causantes del caos en el transporte metropolitano. Los 215 agentes que laboran en la División de Tránsito de la jurisdicción no pueden darse abasto para ordenar los flujos de vehículos y patrullar durante las horas punta.

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“Esta situación se ha agravado en los últimos seis meses debido a las obras públicas en la Variante de Uchumayo, la avenida Dolores y Los Incas; así como la apertura de un nuevo centro comercial en Cayma”, informa la mayor PNP Katherine Gonzales, jefe de la Sección de Tránsito Arequipa.

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La avenida Ejército a la altura de las calles Los Arces y Tronchadero se ha convertido en un cuello de botella debido a la dinámica comercial alrededor de la sede del Mall Plaza, inaugurada hace unas semanas. Los vehículos se atascan frente al mall debido a que se ha colocado un semáforo para dejar cruzar a los peatones.

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“Los carros vienen a toda velocidad del baipás que existe metros más arriba, pero frenan en ese punto. Lo ideal es que se instale un puente peatonal para que el tránsito sea fluido y no se formen filas de autos”, explica la oficial Gonzales.

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Los buses interprovinciales invaden la avenida La Marina.

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Entre las 6 y 10 p.m., la congestión se agrava en la zona debido a que el paradero de buses se ha instalado a solo unos metros del semáforo. Algunos pasajeros suben a los vehículos a mitad de cuadra, bloqueando así el tránsito en el otro carril.

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Metros más arriba a la altura del Real Plaza también hay embotellamiento a causa de los carros que salen e ingresan de la playa de estacionamiento del centro comercial. Durante la tarde, los nudos de vehículos se extienden a las calles aledañas que conectan a las urbanizaciones de Cayma, Yanahuara y Cerro Colorado.

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Tránsito pesado

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Los desvíos a causa de las obras en el Tramo III de la Variante generan que buses interprovinciales, volquetes y camiones de gran tonelaje ingresen por Vallecito y la avenida La Marina. A la altura del puente San Martín y el óvalo de Vallecito se forman filas de carros entre las 7 y 8:30 a.m., y de las 5 p.m. hacia adelante.

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El paso lento de estos vehículos afecta el tránsito de carros pequeños. Aunque de acuerdo al plan de desvíos, los buses que van hacia el Terminal Terrestre –provenientes de Puno y Cusco– deberían avanzar por Añashuayco, puente Chilina, Progreso y Venezuela, hay poco control en el ingreso a la ciudad, en la vía 54. Cuando comenzaron las obras en la Variante, la Región contrató a 25 agentes de la PNP para resguardar el tráfico, pero ahora, debido a la disminución del presupuesto, solo se cuenta con 13 policías.

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En el Mall Plaza los carros estacionan en zonas prohibidas.

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Maniobras y cierres

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Debido a las obras en la Variante, el puente de Fierro también se ha convertido en una ruta de desvío hacia la avenida Parra. Sin embargo, a causa de los daños estructurales que posee esta construcción, la comuna provincial ha determinado que solo transiten por la vía vehículos livianos. Para evitar el paso de buses y camiones, se ha colocado una valla de metal y rieles al ingreso del puente, que generan más congestión. Esto debido a que los choferes deben hacer complicadas maniobras para evitar rayar su vehículo o golpear los espejos laterales.

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La fila de carros se extiende por la avenida Fernandini, hasta la altura del cruce del ferrocarril. En la calle Los Arrayanes también se producen embotellamientos debido a que se debe esperar varios minutos, mientras los carros esquivan los obstáculos instalados en la vía elevada.

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Según la PNP, José Luis Bustamante y Rivero y otros distritos de la zona sur de la ciudad también están siendo afectados por la congestión, ya que las obras en la Dolores y Los Incas limitan los flujos de entrada y salida a estos sectores urbanos.

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