Mientras el mundo recibe el año nuevo gregoriano el primer día de enero, los aimaras despiden el año viejo el 21 de junio, fecha en que se produce el solsticio de invierno. Es un tiempo de descanso de la tierra en donde los aimaras agradecen a la Pachamama con rituales de purificación y sacrificio de llamas.

El investigador y promotor cultural, José Morales Serruto, precisa que a este periodo se le conoce como Willkakuti (en aimara: «el retorno del sol») o Pachakuti. Este nuevo año aimara se celebra el 21 de junio de cada año en Argentina, Bolivia, Chile y Perú, principalmente en Tiwanaku, Bolivia, departamento de La Paz, y forma parte de la cultura aimara. La llegada del nuevo año nuevo aimara simboliza el retorno del Sol y la recepción de nuevas energías cósmicas. Fue declarado fiesta nacional en Bolivia por primera vez en 2010 por el presidente Evo Morales.

“El año aimara coincide con el solsticio de invierno, “reinicio del acercamiento” del Sol a la Tierra y con el inicio de un nuevo ciclo agrícola (nueva época de siembra), el cual fue festejado de modo ancestral por el pueblo quechua en la fiesta del Inti Raymi, mediante esta nueva declaración este festejo ha sido rescatado tras haber sido suprimido anteriormente por la Iglesia Católica por ser una fiesta de sacrificios o sea de muerte de inocentes”, sostiene.

LUGARES EN LOS QUE SE FESTEJA
Inicialmente dicha actividad se realizaba en la Puerta del Sol (Tiwanaku), pero en 2011 fueron 80 los sitios declarados como sagrados para la realización de dicho evento. En Puno se celebra en el cerro Huajsapata, desde hace 20 años. Las celebraciones empiezan la noche del 20 de junio con rituales de purificación y se continúa en el amanecer del 21, siendo el momento central al mediodía, que es cuando el Sol se detiene unos segundos, y luego continúa su vuelta solar. También se celebra en los distritos de Unicachi y Ollaraya (provincia de Yunguyo).

PREDICCIONES PARA EL 2017
Según los yatiris, este año será conflictivo debido a la falta de lluvias. La ausencia de lluvias es un mal presagio, sostiene José Morales. De acuerdo da este predicción se espera que se produzcan algunos conflictos en el país y en Puno particularmente. El investigador cree que las lluvias comenzarán recién a mediados de enero.y

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