Un total de 163 conjuntos folclóricos desfilaron en un colorido pasacalles que sirvió como primer ensayo de lo que será la gran parada con motivo de la Festividad Virgen de la Candelaria 2017. Las agrupaciones partieron de la avenida Costanera, desde tempranas horas de manera ordenada. Por primera vez, se realiza un recorrido partiendo desde las cercanías del muelle hasta llegar al Parque Pino. Durante el largo recorrido, las agrupaciones hicieron breves descansos, en donde aprovecharon para refrescarse con unas cervecitas. El intenso sol motivo a que tantos los asistentes como los danzantes aprovechen las paradas para combatir la sed con unas cervezas, todo en un ambiente festivo de domingo familiar. No hubo ningún incidente y la lluvia no se presentó para bendecir el día. En tanto, la policía estuvo al tanto de cualquier incidente. En varios puntos del recorrido se estableció diferentes acciones como, personal de serenazgo a lo largo del trayecto, personal de limpieza en diferentes sitios estratégicos como también la instalación de contenedores de residuos, asimismo se aplicó el plan de rutas programada por la Gerencia de Transportes, la cual fue bien recibida por los taxistas y conductores.

En el largo pasacalles que duró casi todo el día, desfilaron varias agrupaciones de danzas autóctonas provenientes de Sandia, Lampa, Huancané entre las que destacan los Huaraqueros de Sandia, que son una danza guerrera. De la misma manera, los turcos de Cabanilla de la provincia de Lampa, se hicieron presentes con una pequeña delegación.

Sobre esta danza que ha sido catalogada en peligro de extinción, el alcalde de dicho distrito, quien se hizo presente para apoyar a su delegación de danzantes, mencionó que su gestión está haciendo todo lo posible para rescatar esta danza guerrera asi como la danza Pantomino, las cuales participarán por primera vez en estas festividades, luciendo sus colorido y su coreografía. Otra de las danzas que participaron en este colorido pasacalles, fue la agrupación Tinkus del barrio Porteño, conformada por jóvenes en su mayoría, pues es una danza que requiere de agilidad para realizar los acrobáticos movimientos. Los trajes y el colorido de las danzas no solo fueron los atractivos de este pasacacalles. La belleza de la mujer puneña también se hizo presente en las diferentes danzas, como la diablada de Mañazo, y la diablada Centinelas del Altiplano, integrado por personal de la marina y el ejército, quienes deleitaron al público asistente, acaparando la atención del público masculino nacional e internacional.

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