Cercado. Zenón está sentado en el pasillo del Área de Hemodiálisis del Hospital Honorio Delgado Espinoza, descansa. Las cuatro horas que le dializaron la sangre en la máquina 13 de esta sala lo han dejado mareado.

.

Los médicos le han recomendado que descanse 20 minutos, tiempo necesario para que pueda recuperar sus fuerzas. Mientras tanto, converso con él.
Zenón ha trabajado los últimos 25 años como chófer de maquinaria pesada y hace cinco meses los médicos le diagnosticaron insuficiencia renal en sus dos riñones.

.

Desde entonces debe venir tres días a la semana desde Camaná para su tratamiento. “Por este mal he tenido que renunciar a mi trabajo, ya no puedo hacer nada, estoy condenado a venir siempre aquí”, me dice.  Sus piernas han comenzado a temblar, es uno de los efectos que comenzará a padecer más seguido. La pérdida de la vista y la artritis en sus manos vendrán después. Al menos eso le dijeron los médicos. Zenón me dice que está resignado.
Cuenta que desde que se enteró de su mal su vida cambió para siempre.

.

La única cura para esta enfermedad es el trasplante de riñón. Sin embargo, este hospital requiere ser de categoría III-2 para realizar estas intervenciones quirúrgicas. El Honorio Delgado solo es de categoría III-1.  Por eso Zenón y los 79 pacientes que se atienden en Hemodiálisis saben que están destinados a vivir dependiendo de una máquina por el resto de sus días.  “La hemodiálisis consiste en extraer la sangre del organismo a través de un acceso vascular y llevarla a un dializador donde se purifica y luego regresa al organismo, este tratamiento solo prolonga la vida del paciente pero no lo cura”, explica el doctor Gonzales Polar. Es que las máquinas sustituyen las funciones de los riñones enfermos, que dejan de funcionar.

.

Zenón debe tomar 8 pastillas cada día. Algunas no las cubre el Sistema Integral de Salud (SIS). Hasta el momento calcula que ha gastado 8 mil soles en todo su tratamiento. Cada blister de 30 pastillas en farmacias privadas le cuestan entre 30 y 110 soles.  Mientras Zenón continúa soportando el temblor de sus manos, le digo que mi padre también es chofer. Me dice que lo mejor que le puede recomendar a las personas que se dedican a este oficio es que cada día tomen por lo menos 5 litros de agua al día y que el espaldar de sus asientos tenga resorte para que la espalda no sude. “Yo nunca tomaba agua y el espaldar de mi asiento me hacía sudar mucho, ahora me arrepiento de no haberme cuidado”, se lamenta.

.

A sus 55 años Zenón Salazar Abril sabe que por su situación económica es casi imposible que le trasplanten un riñón en algún hospital de la capital, que poco a poco irá perdiendo la vista y que seguramente en un par de meses él ya no podrá venir solo y necesitará la ayuda de algún familiar que lo traiga. Antes de terminar nuestra conversación, Zenón me pide que le ayude a descifrar los nombres de los medicamentos que están en su receta. “Mi ojos ya no ven como antes”, se ríe.

.

PACIENTES EN ESPERA
Zenón es uno de los 80 pacientes que durante la semana se dializan en el Honorio Delgado. Sin embargo, se estima que existen alrededor de 300 personas que no alcanzan citas para Hemodiálisis. Para solucionar este problema, el 29 de diciembre del 2016 la Gerencia de Salud y el Gobierno Regional de Arequipa inauguraron la nueva Unidad de Hemodiálisis, a un costado del nosocomio. Se suponía que iba a funcionar desde el 15 de enero de este año, pero aún no funciona pese a que cuenta con 153 máquinas de última generación.

.

“El retraso se debe a que aún el personal continúa capacitándose. Esta es la última semana de capacitación”, asegura el gerente de Salud, Gustavo Rondón.  Afirma que desde el 20 de febrero la nueva sede comenzará a funcionar.
En este local se podrá atender a 120 pacientes más. Hasta que eso ocurra, los 300 pacientes en esperan seguirán sobreviviendo a una deficiencia renal que los mata día a día.

.

Texto: Alexis Choque

El Abasto

Edición digita

Yoga
Canal Universal
Via Whatsaap
Anuncia aqui