El día 15 de marzo, publicamos una noticia sobre una irregular intervención policial a un campamento que realiza el mantenimiento periódico de carreteras en la comunidad de Cambría, provincia de San Antonio de Putina.
Tal como lo denunció el gerente del Consorcio Vial San Rafael, Roger Añamuro Quispe, tras la incursión perpetrada el viernes 10 de los corrientes al promediar las 11:00 horas, los malos policías en un número de 10, se habrían llevado 7 mil 200 soles, dinero que era para el pago de los obreros; y de su mochila personal sustrajeron billetes venezolados, un USB y memoria digital SD de fotografías.

Ese mismo día, el funcionario logró contactarse con uno de los interventores que vestía uniforme policial a quien reconoció por el apellido “Rada” que figuraba en el perchero de su chaleco. Este le prometió que devolverían las pertenencias, pero no lo cumplió; lo meció hasta el martes subsiguiente.

Añamuro Quispe decide denunciar el hecho ese día ante la Fiscalía Anticorrupción de Puno, al mando de Jorge Astorga Castillo. El magistrado, en coordinación con personal de la Dirección Contra la Corrupción (Dircocor) tendieron la celada mediante una llamada al teléfono móvil del mal policía, esta fue grabada y filmada.
A eso de las 09:30 horas, el empresario marcó el número del celular 987 068 309, perteneciente al Técnico PNP Gabriel Rada Barriga, quien sin culpa ni remordimiento, lo cita para devolver lo ajeno en el parque Ramón Castilla, de la ciudad de Puno. A los minutos procede la irregular entrega, y el efectivo es detenido por la Policía y Fiscalía.
Basado en el Nuevo Código Procesal Penal (NCPP), el mal policía es liberado porque su captura no se dio en un acto de flagrancia. No obstante, quedó claro que devolvió pertenencias ajenas, sustraídas en un operativo que a todas luces fue irregular. Las implicancias penales han de seguir su curso, y a pesar que esto debió llevarse en torno a un “proceso inmediato”, Rada Barriga es investigado, cual si fuera un delito leve.

ROBO EN BANDA
Consultado sobre este hecho, el abogado penalista Miguel Pino Ponce, sostuvo que se trataría de un robo en banda. Y que por la magnitud de lo devuelto –solo algunos billetes, USB y memoria, se trataría de hurto agravado, con el agravante que usaron armamento para consumar la sustracción.

CARTA INTIMIDATORIA
El martes 21 de marzo, capitán PNP Yuri Rodrigo Borja Loza, jefe de dicho operativo, nos envía una carta notarial en la que nos exige la rectificación de nuestro informe. “… El operativo se ha realizado con todas las formalidades legales, al contar el personal policial con la disposición fiscal 01-FPETID-MP-FN-JULIACA, de nueve de marzo para que se ejecute el Plan de Trabajo relacionado a la ejecución de operativos policiales orientados a la identificación, ubicación y captura de integrantes de organizaciones criminales dedicados al Tráfico Ilícito de Drogas…”. El mencionado oficial nos menciona que habiendo tomado información de la denuncia del empresario Añamuro Quispe “hemos entregado documentación relacionada a investigaciones anteriores a familiares del denunciante, ante la Fiscalía…”.

La pregunta que hacemos es si la fiscalía ordenó que sustraigan pertenencias ajenas de ese campamento.
Lo que resulta aún más intimidante, es que nos conmina a que la rectificación la hagamos de acuerdo a una nota publicada en un diario local el 21 de marzo bajo el título “Denuncia contra policías tuvo afán de venganza”.
En la misiva, el capitán PNP Borja Loza escribe: “… las indagaciones demuestran que todo este embrollo se generó en el 2016. El informe policial N° 004-2016, refiere que el 22 de abril del año pasado, agentes de la Policía Nacional, bajo la instrucción del suboficial Gabriel Rada intervinieron a Hermógenes Huarsoca Quispe (39) y Oliver Miguel Supo Mayta (20), implicados en tráficos de insumos químicos, uno de ellos es cuñado de Roger Añamuro, el denunciante”.

DESMIENTE NEXO
El agraviado del “asalto policial”, negó tener cualquier vínculo con esas personas. “No son ni mis familiares ni tengo parentesco, menos son mis cuñados. Yo soy soltero, la policía debería tener decencia para en vez de calumniar, me pida disculpas. Pido a la fiscalía que lo corrobore, soy empresario honesto, doy trabajo; ese día me asaltaron como delincuentes, y uno de ellos me devolvió parte de lo que se robaron”, aclaró enfurecido Roger Añamuro.

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