Cercado. Mario Vargas Llosa nos hizo recordar una parte de su discurso de aceptación del Premio Nobel, cuando se emocionó hasta las lágrimas al hablar de su entonces esposa Patricia Llosa. Ayer, en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, su voz transmitió tristeza y por instantes se quebró, sobre todo cuando contó lo mucho que le cuesta desprenderse de sus libros, a los que tanto ama.

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“Me apena mucho separarme de mis libros, pero me consuela saber que muchos compatriotas míos vivan las aventuras que yo viví a través de ellos”, dijo el autor de La casa verde. Hizo luego una apología de la lectura: que promueve la solidaridad entre los seres humanos, que nos hace más libres, que fomenta una actitud crítica frente al mundo, que nos permite vivir otras vidas y ganar nuevas experiencias.

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Justamente su presencia en la Ciudad Blanca se debió a la donación de una nueva parte de su biblioteca personal: 6.142 libros y 1.533 revistas. “Con esta entrega son 15 mil y pico de libros que ya he donado; falta más o menos la mitad, que también llegará a Arequipa junto con los libros que vaya comprando en el tiempo que me queda de vida, que espero sea mucho”, dijo con un destello de optimismo.

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El inicio de su discurso, que empezó minutos después de las 12 horas, también fue triste y preocupado. Primero se solidarizó con todos los damnificados que están dejando las lluvias y señaló que este desafío de la naturaleza puede comprometer seriamente el futuro del país. A la vez, destacó la unión de los peruanos para hacer frente a la catástrofe. “Se está viendo un movimiento de solidaridad nacional, de fraternidad nacional, como pocas veces ha vivido el Perú a lo largo de su historia. Eso debe levantarnos el ánimo”, reflexionó.

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Luego habló de Piura, y aquí se puso más triste todavía. Dijo que era muy doloroso para él ver bajo el agua esa ciudad donde vivió solo dos años pero que lo marcó profundamente. “Piura siempre está presente en mi memoria; lo que allí viví ha sido la materia prima de muchas de mis historias”, confesó. Los que hemos leído La casa verde, ¿Quién mató a Palomino Molero? y El héroe discreto sabemos que es así.

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Y no podría faltar Arequipa. El Nobel le contó a un auditorio conformado en su mayoría por destacados escolares, que aunque no haya vivido en esta tierra (se fue al año de nacido), se siente muy arequipeño, pues la familia de su madre -“la única familia que tuve”, dijo- tiene profundas raíces en el suelo que lo vio nacer, y siempre en su casa de hablaba de Arequipa y se vivía como arequipeño. Agradeció al final de su discurso las muestras de aprecio y cariño que sus paisanos le prodigan, y, emocionado, dijo que nunca olvidará cómo esta ciudad, que siempre sintió suya, celebró el Premio Nobel que se le otorgó. “Cuando vi con cuánta alegría celebraron esta distinción, decidí que mi biblioteca personal iría a Arequipa”, contó.

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CELEBRACIÓN

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Mario Vargas Llosa también vino a Arequipa para celebrar su cumpleaños número 81. Llegó acompañado de su hijo Gonzalo y su pareja Isabel Preysler, además de numerosos amigos. Luego de la ceremonia de donación de libros a la biblioteca regional, el cumpleañero, sus invitados y la gobernadora regional Yamila Osorio se dirigieron a la picantería La Nueva Palomino, adonde llegaron a las 14 horas.

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En el local le dieron obsequios y le cantaron el Cumpleaños feliz, con torta y comida arequipeña.

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AGENDA DE HOY

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Desde las 9 horas de hoy, el Nobel de Literatura participa en el foro internacional “América Latina: desafíos y oportunidades”, evento en el que se analizará asuntos sobre la democracia en América Latina y sus perspectivas futuras. Será en el Colegio de Abogados. El foro se iniciará a las 09:00 horas en las instalaciones del Colegio de Abogados de Arequipa.

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