Puno. Según el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) de Puno, en el altiplano existe un banco de germoplasma de alpacas y llamas, el que cuenta con mil 700 alpacas con 18 tonalidades de color y mil 200 variedades de chaku y kara, uno de los recursos más importantes del Perú y el mundo, sin embargo, estos animales son comprados a un precio irrisorio de 400 soles por otros países para luego ser vendido hasta en 10 mil dólares.
En el presente año ya se ha conformado el Plan Regional Alpaca, sin embargo, solo se consideran temas como la producción de fibra de alpaca y crianza mejorada y no se ha tratado la falta de control de uno de los recursos más representativos de la región. Según el titular de la Dirección Regional Agraria (DRA), uno de los principales objetivos de dicho sector es la adquisición de una procesadora para darle valor agregado a la fibra.
ALPACA PUNEÑA
La región Puno concentra el 58% de la población nacional de alpacas, con una reserva de más de 1 millón de ejemplares, seguida por las regiones de Cusco y Arequipa. Del total de alpaqueros se estima que el 60% está dedicado a la explotación de su fibra.
Estas características han originado que el contrabando de estos animales se ha convertido en una de las actividades más rentables que han optado otros países, sin recatar la depredación de estos animales, todo a vista y paciencia de los responsables.
CONTRABANDO
Las personas que aprovechan de esta actividad ilícita tienen el conocimiento de la enorme riqueza de la población de camélidos sudamericanos, y recorren los distritos de Melgar, San Román, Sandia, Yunguyo, Huancané, Azángaro y Carabaya, compran los mejores animales por sumas irrisorias de hasta S/ 100 cuando en los países europeos no bajan de 10 mil dólares cada una.
En esos países se vuelven a desarrollar investigaciones genéticas con la intención de mejorar la calidad de fibra y aumentar la producción de dicho recurso, para ello tampoco se cuenta con patentes que puedan evitar esta producción ilícita.
RUTA
Para evitar el control en las zonas de frontera los contrabandistas de alpacas se dirigen a zonas, como el denominado tripartito (frontera entre Perú, Bolivia y Chile), en el lugar la oferta de estos animales se incrementa hasta 3 mil dólares. Posteriormente son transportados hasta Putre, a donde llegan compradores de todo el mundo, como Estados Unidos, Canadá, Australia, Alemania, entre otros, ahí los productores pagan más de 10 mil soles por cada una.
Esto no solo representa una amenaza para la población de camélidos del altiplano, también se pone en peligro la denominación como la primera productora de fibra de alpaca, ya que se estima que en 10 años estos países tengan de 10 a 12 millones de ejemplares, mientras que la calidad de fibra ya va superando los estándares nacionales
EXPORTACIÓN
Según información del Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos (Conacs) de Puno, los animales deben pasar por un periodo de cuarentena en Santa Rosa, Tacna, para luego ser examinados. Ya que cada año se exportan alrededor de 5 mil alpacas, mientras que la salida ilegal de estos animales superaría los 23 mil ejemplares.
Lo curioso en este proceso es que Chile vende cada año un promedio de 25 mil alpacas, lo que representaría más del 50% de su población total, sin embargo, este número se mantiene inalterable, por lo que se deduciría que esta venta es realizada con ejemplares provenientes de la región Puno.
Por su parte, autoridades locales refieren que debe de existir una ley para controlar la salida ilegal de estos animales y permitir que los beneficiados sean sus productores, ya que la mayoría de estas personas viven en con recursos económicos limitados.

El Abasto

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