Cercado. La mantequilla, las verduras y las frutas se convirtieron en el lienzo perfecto para el chef Pedro Vargas Aracena, quien convierte estos insumos en obras de arte. En cuatro horas puede transformar un barra de mantequilla en cualquier figura, animal o persona.

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Unas cuchillas son sus únicas aliadas en su trabajo de escultor de alimentos.  “Tengo 22 años de experiencia que me permiten usar cualquier producto gastronómico para convertirlo en una escultura. Modelo el alma de los productos hasta donde la imaginación del cocinero quiera”, contó.

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Por su destresa, no solo como escultor de alimentos sino como un chef reconocido en su rubro, desde el año 2016 es el coordinador académico del Instituto Stendhal, que el último viernes celebró su décimo tercer aniversario.

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Vargas Aracena es boliviano y radica hace 10 años en el país, trabajó en Lima en los mejores hoteles y restaurantes. Ahora tiene a su cargo más de 300 alumnos que sueñan ser los mejores cocineros del país.  El escultor recomienda la carrera por ser requerida en el mercado nacional.

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