Cerro Colorado/Yura. En la asociación Consorcio Zamácola Mype viven 200 escolares que usan velas para estudiar por las noches. No es siempre, es cierto, pero ocurre a menudo.

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“Ya estamos acostumbrados a vivir con velas, doctorita…”, me dice Eddy Hernández, dirigente del pueblo, ubicado en la margen derecha de la vía Arequipa-La Joya, en el Cono Norte de la ciudad.

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Hasta ahí se llega en 40 minutos en bus desde el centro de la ciudad.

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Sus 300 familias tampoco tienen agua y desagüe a domicilio, ni vías asfaltadas. “Pero lo que sí tenemos es necesidad de vivienda, por eso estamos acá”, me asegura Hérnandez con voz resignada.

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Son 3 mil socios, pero la mayoría no vive allí.

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Consorcio Zamácola se fundó en 2013. Ese año los socios compraron un motor a petróleo que les costó 14 mil dólares para tener luz, pero solo desde las 6 de la tarde hasta las 10 de la noche.

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Lo instalaron dentro de un cuartito de sillar. Funcionó bien por algún tiempo. Pero ahora falla constantemente.

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Cada día, los pobladores juntan 80 soles para comprar 1 galón de combustible para la máquina.

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Pobladores usan medidores colectivos o motores a combustible para tener luz.

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Este poblado comparte el mismo drama con 13 asociaciones más que se levantaron cerca a la autopista. Ironías de la vida, se pensó que esa zona tendría un despegue económico inmediato con la construcción de la vía. Eso aún no ocurre.

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A falta de postes de luz, los pobladores de Consorcio Zamácola plantaron palos de hasta 4 metros de alto e instalaron fluorescentes que se prenden ni bien arranca el motor.

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La iluminación es mínima, pero al menos no viven a oscuras. El ingenio venció a la necesidad.

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El año pasado este pueblo no estaba considerado dentro del Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) de la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA). Lo mismo pasaba con las otras 13 asociaciones.

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Este documento rige el crecimiento urbano de la ciudad para los próximos 8 años.

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Por eso, cuando quisieron tener luz provisional, un suministro eléctrico temporal de Seal, la empresa se los negó.

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Joel Aguilar, presidente del Comité de Desarrollo de la Autopista Arequipa-La Joya, cuenta que por la zona hay una red de suministro eléctrico de Seal que abastece a varios pueblos de la parte baja del Cono Norte.

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“Pero la red está tan saturada que no iba a alcanzar para nosotros”, asegura.

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Cerca a esta asociación, está el Consorcio Primavera, un pueblo habitado por 400 familias. Tampoco tienen luz pero sí un motor como sus vecinos. Cada familia paga S/ 15 al mes para comprar 7 galones de petróleo a diario y encender su máquina.
“Es injusto, señorita, solo tenemos luz por la noche y pagamos quince soles. En la ciudad pagan igual y tienen luz todo el día”, dice Amalia, una vecina del lugar.

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Ahora, Consorcio Zamácola y sus 13 poblados vecinos ya están dentro del PDM.

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Motores consumen hasta 7 galones de combustible a diario.

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SEAL Y LA LUZ COLECTIVA

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Según la Sociedad Eléctrica de Arequipa Ltda. (SEAL), el 50% de los casi 240 mil pobladores del Cono Norte no tienen suministro eléctrico a domicilio. La mayoría usa motores a combustible para tener energía eléctrica. Y otros tienen medidores colectivos. Es decir, cuentan con una caja registradora de consumo de luz para toda una asociación.

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Aunque el servicio lo da Seal, solo funciona bien dos años. Luego, por el crecimiento de la población y el mayor consumo, el suministro de energía aminora.

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Las asociaciones que tienen este servicio pueden pagar S/ 1.500 al mes. La tarifa depende del consumo que hagan.
Seal brinda este servicio a los pueblos que están en un terreno no formalizado (posesionarios), amparada en la Ley de Suministros Temporales y Provisionales Colectivos de Energía Eléctrica en Sistemas de Distribución del Ministerio de Energía y Minas.

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Solo cuando el poblado se legalice, puede pedir luz a domicilio permanentemente. Este es el caso de la asociación Nuevo Amanecer El Chaparral, en Yura.

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Sus 200 socios viven en 3 hectáreas de terreno, por el kilómetro 14 de la vía Arequipa-Yura.

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Actualmente están tramitando la formalización de sus terrenos ante el Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (Cofopri). Hasta que no lo consigan, seguirán teniendo luz con un medidor colectivo.

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Ellos tienen esta modalidad de suministro desde 2009. Desde 2011, la potencia de la electricidad mermó.

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Cassius Pumaquispe, presidente de Nuevo Amanecer El Chaparral, cuenta que han pedido a los socios que regulen su consumo diario.

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“La cuchilla de nuestro medidor se quemaba cada rato, la población estaba usando desmedidamente la luz y el medidor se descontrolaba. Al final teníamos que pagar hasta 2 mil soles al mes”.

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LAS DESVENTAJAS

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La tarifa de la energía que cobra Seal a través de los medidores colectivos es la misma que la de un medidor de vivienda (casi 41 céntimos por kilovatio hora).

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Hasta 2014, los socios de Nuevo Amanecer pagaban S/ 26 al mes. Muchos vecinos no estaban de acuerdo porque algunos pobladores consumían más electricidad que otros.

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En 2015 contrataron un ingeniero y decidieron colocar medidores en cada vivienda.

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Así anularon la disconformidad.

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“Ahora la mayoría de socios no paga más de 15 soles al mes”, asegura Pumaquispe.

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DOS SUBESTACIONES

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Alberto Butrón, gerente técnico de Seal, explica que para abastecer a los pueblos de la autopista Arequipa-La Joya (unos 18 mil pobladores) se necesita construir unas dos subestaciones eléctricas.

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“Los terrenos donde se deben colocar los servicios permanentes o provisionales deben estar autorizados por los municipios y deben cumplir los requisitos que pedimos”, dijo.

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Aseguró que actualmente hay un proyecto de S/ 7 millones para mejorar las redes eléctricas en 52 asociaciones de toda la región, donde están incluidos los poblados del Cono Norte.

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“El proyecto está un poco atrasado por el cambio de la unidad ejecutora de proyectos SNIP por el Invierte.pe. Y el proyecto está adaptándose a ese cambio”, arguyó.

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Mientras tanto, las familias del Cono Norte que no tienen luz seguirán alumbrando sus noches con petróleo, velas y esperanza.

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El Abasto
Tinajani2017

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