Por: Alexis Choque Sarmiento

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Miraflores. Domingo Leoncio Hanco Choquehuanca (55) cambió su vida el 31 de enero de 2016. Una vecina de la calle Paz Soldán llamó al serenazgo de Miraflores porque un delincuente había entrado a su vivienda.  Domingo, junto a otros dos serenos acudieron a la vivienda para constatar el hecho. Recuerda que habían pedido ayuda a la comisaría de Miraflores, pero como ningún efectivo llegaba decidió entrar a la vivienda. Al subir unas gradas perdió el equilibró y se cayó de cabeza. Quedó inconsciente.

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Domingo es policía en retiro, seis meses antes de su accidente lo nombraron supervisor de Seguridad Ciudadana, su trabajo era supervisar y vigilar al personal y las cámaras de seguridad ciudadana, pero ese día decidió apoyar en la intervención.  Domingo despertó en una cama de la clínica Auna. “No recordaba nada de lo que había pasado, sólo me di cuenta que mi esposa estaba a un costado llorando”, rememora. En la clínica le hicieron dos operaciones porque tenía un edema en su cerebro que iba expandiéndose, después de las operaciones cayó en coma por diez días.

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Su diagnóstico fue “Traumatismo Encéfalo Craneano Grave”. Los médicos lo habían desahuciado. “Yo no podía dejar que él muriera, con mis hijos íbamos a hacer todo lo posible para salvarlo, mi esposo era todo para nosotros”, cuenta Gisela García, su esposa con quien lleva casado 30 años y tiene tres hijos.

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Al despertar del coma se sometió a una rehabilitación por un mes, le dieron de alta porque había mejorado satisfactoriamente. Los médicos le dijeron que conforme pase el tiempo sufrirá algunas crisis nerviosas, no obstante podrá estabilizarse consumiendo pastillas por el resto de su vida. Hay algunas cosas que Domingo ya no puede hacer con normalidad, como voltear rápidamente la cabeza cuando lo llamen, porque su cerebro podría moverse y le causaría desmayos, o caminar de forma recta en las calles. “Cuando estoy en la vereda me trazo una linea recta y trato de seguirla, pero cuando camino siempre me voy hacia un lado o camino en zig zag, las personas piensan que estoy borracho (se ríe)”.

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Producto de su accidente, Domingo tiene un problema en su columna que no le permite sentarse por más de media hora, porque sino le costaría mucho estabilizarse de nuevo. Además, constantemente se olvida algunas cosas simples, como acompañar a su esposa al mercado. Para Gloria eso es preocupante. “No es normal que se este olvidando cosas, le tomó dos meses acordarse todo lo que habíamos vivido antes, pero eso sí, de su accidente no se acuerda nada”, comenta su esposa.

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Pese a su tragedia, Domingo nunca ha dejado de sonreír, agradece mucho a su familia por no haberlo abandonado y a su médico Julio Meza Aragón, quien -dice- le salvó la vida. Actualmente Domingo toma cuatro pastillas diarias y acude mensualmente a un psiquiatra y psicólogo del Servicio Especializado de Salud Mental y Adicciones (SESMA), quienes lo ayudan a recuperarse físicamente y emocionalmente para que siga luchando por su salud. Domingo sueña con volver a su trabajo y seguir haciendo lo que más le gusta, cuidar a las personas y, sobre todo, cuidar de su familia.

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