Locumba. El llamado a perdonar fue el tema que abordó el obispo de la diócesis de Tacna y Moquegua, Marco Antonio Cortez Lara, en la misa central que presidió ayer en la festividad del Señor de Locumba en el atrio del santuario del mismo nombre.

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“Enséñanos, Señor de Locumba, a ser peregrinos de tu camino, enséñanos a ser peregrinos de tus bienaventuranzas, enséñanos a caminar como hermanos, como el buen samaritano, como un auténtico hermano”, pronunció el obispo al inicio de su mensaje.

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Ante más de siete mil personas, el obispo ofició la misa de acción de gracias recordando que la fiesta del Señor de Locumba coincide con la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz. En ese sentido, y parafraseando al papa Francisco, advirtió a la población de una tentación doble.

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“El cristiano tiene la tentación de tener un Cristo sin cruz o una cruz sin Cristo. Ambas tentaciones dejan huellas terribles en la vida personal y comunitaria”, dijo.

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Explicó que seguir a Cristo sin la cruz representa una vida sin sacrificios, sin entrega. “Porque solo vive para sí mismo y que solamente por creer se va a salvar. Sin darse cuenta que el servicio hace a la persona plena y realizada”, enfatizó.

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Asimismo, dijo que una vida en cruz, pero sin Cristo es una vida de dolor por el solo hecho de querer sufrir. “Una cruz sin Cristo es como el masoquismo. El dolor sin arrepentimiento. Solo tiene dolor, pesimismo y angustia por la vida. Entonces me siento aturdido en este mundo y me sumo en mi tristeza, en mi llanto”, mencionó.

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PROCESIÓN

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Al final de la misa, el obispo dejó un arreglo de rosas ante la imagen del Señor de Locumba en representación del pueblo.

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Luego de la misa, donde decenas de personas comulgaron, la réplica de la imagen del Señor de Locumba fue ingresada al santuario, donde fue alistada para ser llevada en procesión por diversas calles de la Villa de Locumba.

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