Puno. El hallazgo del cadáver de un joven universitario que tenía alrededor de 12 días de haber muerto, dio un giro inesperado al descubrirse que en realidad fue asesinado, cuyos autores le robaron sus pertenencias. A un inicio se especuló que el futuro enfermero murió por una supuesta asfixia. Los asesinos para evitar que el cuerpo emane olor, lo envolvieron en varias frazadas y lo dejaron tendido en el suelo para luego fugar.

Cabe mencionar que, el universitario victimado en su habitación, ubicada en el jirón Latinoamérica con Citabamba del barrio Llavini, es Williams Huamán Quispe (31) y no Edgar Huaycani Sana (23) como erróneamente informó este matutino en la edición anterior. El estudiante asesinado, fue descubierto con ataduras en el cuello y manos. Fuentes policiales informaron que alrededor del cuello había un cable negro, el mismo que estaba enrollado con cuatro vueltas.

Los peritos también observaron que las extremidades del cadáver yacían con una coloración verde oscura, lo que dificultó saber si los agresores del estudiante lo golpearon.
Asimismo, dentro de la habitación donde vivía Williams Huamán, no había un televisor, equipo de sonido, entre otros. Esta falta de objetos de valor hizo presumir a la policía que sus agresores vaciaron la casa luego de acabar con la vida del universitario.

Los detectives y los deudos, sospecharían de alguno de los inquilinos, puesto que parece muy extraño que nadie pudo notar el olor nauseabundo del cadáver. Los detectives del Departamento de Investigación Criminal (Depincri), investigan el caso.

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