En setiembre de 2013 el exalcalde de Carabaya, Ronald Gutiérrez Rodrigo, inauguró el puente colgante de Lechemayo, en el distrito de San Gabán. La obra se inició en anteriores gestiones, llegando a costar casi un millón de soles, incluidos los desembolsos al municipio local y contrapartidas del pueblo.

Bastó un año para que la ostentosa infraestructura arroje sus primeras deficiencias. La madera colocada en la base -durmiente-, comenzó a apolillarse, para remediarlo reemplazaron las tablas. La situación se agravó porque los cables tensores empezaban a ceder.

En agosto del 2016, el alcalde menor, Walter Díaz Orihuela, creyendo que el problema se solucionaría con el cambio de todos los durmientes, solicitó el mantenimiento total al actual alcalde provincial, Edward Rodríguez Mendoza, quien planeó intervenir en enero de este año sin presagiar que la obra colapsaría. Los primeros días de febrero se rompió uno de los cables y el puente comenzó a caer.

Los pobladores de Lechemayo quedaron parcialmente aislados. El río Inambari separó ese poblado con los sectores de Salimayo, Chaspa Alta, Chaspa Baja y Yahuarmayo, y para cruzar de un lado a otro deben pagar el traslado en canoas. “Bandear” los 150 metros aproximados del caudal, cuesta 5 soles. Los bultos se pagan aparte llegando a sumas elevadas.

CRUCE CARÍSIMO
Más adelante, Cecilio Choque Mamani, tomó la canoa con sus productos para su tienda y tuvo que pagar un expreso para que lo lleven aguas arriba. “Voy a Salimayo, debo llevar mis productos ‘bandeando’, son dos kilómetros arriba, por eso me cobran 80 soles, a veces cobran más”, dijo.

“HOMBRE ARAÑA”
Mientras cubríamos este informe, Virgilio Lucana, trepaba el puente para dirigirse a Salimayo. “No tengo de otra, tenemos que cruzar así para ahorrarnos los 5 soles, saben cobrar hasta 10 soles por una ‘bandeada’”, nos narra.

Ahorrarse esas monedas conlleva cruzar agarrándose de la malla cual si fueran “hombres araña” sobre el único cable tirante que sujeta la infraestructura de palos. Si bien la osadía no ha cobrado vidas humanas, en cualquier momento podría provocar una tragedia. “Para ir de un lado a otro debo pagar 5 soles, ida y vuelta es 10; a veces no hay, tenemos que arriesgar, qué vamos a hacer. Por eso es necesario que reparen el puente”, expresa el presuroso joven.

CORTE DE AGUA
Los comuneros del frente han amenazado que si este no es rehabilitado a la brevedad, les cortarán el agua. Y es que la tubería que lleva el líquido elemento a Lechemayo, cuelga bajo el puente. “Ahí si nos fregamos, porque ya me han dicho que cortarán los tubos, ¿qué haremos sin agua?, por eso pedimos al alcalde de la provincia que nos arregle este problema, es urgente”, precisa el alcalde del centro poblado, Walter Díaz Orihuela.

El pedido es álgido porque desde la erradicación de los sembríos de coca, los pobladores solo subsisten con los cultivos alternativos, lo cual afectó su economía.

EN EMERGENCIA
A su turno, el alcalde provincial coincidió que el puente debe ser rehabilitado con urgencia, pero dijo que ello estaba supeditado a una auditoría y denuncias penales. “Primero, se tiene que hacer un corte para recién ejecutar, sino podríamos incurrir en malversación de fondos. Hay un peritaje previo que ya se comunicó al concejo, a ese vamos a añadir un peritaje del Colegio de Ingenieros para que se pida la intervención de la Fiscalía y el Poder Judicial, esto no puede quedar así. El puente se debe declarar en emergencia y rehabilitarlo”, dijo.

Rodríguez Mendoza explicó que a simple vista se nota que el puente cayó debido a que usaron material inadecuado y que, al parecer, no hubo supervisión de la obra. “Han ‘cabeceado’ los cables, los cuatro debieron ser acerados, pero vemos que solo dos son de esa calidad, los otros se están oxidando, eso está a la vista. Se requiere la opinión del Colegio de Ingenieros, también pedimos que intervenga la Fiscalía porque esa obra se entregó a fines del 2013, no tiene mucho uso y ya no sirve”, concluyó el burgomaestre.

inmobiliaria

Edición digita

Buscas casa
aire acondicionado

Publicidad