En el coliseo Arequipa

Cercado. El pitazo final del réferi Mark Geiger se perdió entre los gritos de júbilo de los aficionados. Algunos, enloquecidos de dicha, lloraban de emoción y alegría.

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“¡Nos vamos al Mundial, carajo. Gracias, chicos, nos vamos al Mundial!”, gritaba la multitud.

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En segundos, las calles aledañas al Coliseo Arequipa se convirtieron en una fiesta popular donde todos se abrazaban y sonreían. Fueron minutos de hermandad, cimentada por la victoria de 2-0 de la oncena nacional sobre Nueva Zelanda, en el Estadio Nacional de Lima.

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Aunque no estaban en el coloso deportivo de la capital, los hinchas de la blanquirroja  sintieron la victoria a través de las 4 pantallas gigantes que hay en el coliseo. “¡Vamos, Perú, tú puedes!”, dijo José Flores, de unos 8 años, minutos antes de que empiece el partido, acomodado sobre los hombros de su padre. Y sí, Perú pudo.

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Y a las 9:16 de la noche, cuando arrancó el encuentro, el niño y cientos de aficionados ovacionaron hasta lo indecible las primeras jugadas de la selección nacional, aunque solo lo vieran por televisión. Y todo el aliento, pasión y júbilo fue recompensado con el boleto que Perú ganó ayer para el Mundial de Rusia, luego de 36 largos años.

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