Oso-polar-victima-del-calentamiento-global

Cuando se habla de un problema tan grave como el del calentamiento global, a veces cuesta hacerse a la idea de las consecuencias que realmente acarrea. Sentimos que las estaciones están revueltas, que el tiempo cambia, pero no vemos las señales perentorias de un proceso lento pero inexorable. Ahora, gracias a National Geographic, podemos enseñarte ese botón que demuestra que el cambio climático no es un cuento y que está haciendo daño YA, de forma terrible.

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A través de vídeo grabado a principios de diciembre en la Isla de Baffin (Ártico canadiense) la revista muestra el desgarrador momento en el que un oso polar camina sobre un terreno yermo y sin vida, tratando de encontrar alimento entre las piedras y la chatarra, enflaquecido hasta los huesos, lento de movimientos porque carece de fuerza y de músculos, tan cansado que sólo quiere ya recostarse en el suelo y dejarse ir. Parecen los últimos momentos en la tierra del mamífero, con mirada perdida en busca de la comida que no es capaz de encontrar.

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El cambio climático está reduciendo los casquetes polares a un ritmo muy rápido y los animales no pueden adaptarse a ese cambio de forma tan rauda. Su hábitat está siendo modificado a marchas forzadas y, con él, sus fuentes de alimentación. La dieta de los osos polares se basa principalmente en la carne de foca, y dependen de los capas de hielo oceánico para cazarlas; lo mismo sucede con otros mamíferos marinos que le sirven de sustento. Si estas capas congeladas, apenas hay comida, y han de recurrir a la búsqueda en la basura o el robo de huevos.

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Según la organización Polar Bears International citada por National Geographic, “quedan menos de 25.000 osos polares en estado salvaje. Por ejemplo, entre 2001 y 2010, una población de las inmediaciones del mar de Beaufort, ubicado en territorio canadiense, se desplomó casi 40%, de 1,500 a 900 individuos”.

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¿Es imparable?

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Un estudio publicado justo el pasado miércoles en la revista Nature señala que las proyecciones de calentamiento global para finales de siglo se han quedado cortas, pues se espera un incremento de temperatura un 15% superior a lo previsto en los últimos modelos climáticos, 0,5 grados más.

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La investigación de los climatólogos Patrick T. Brown y Ken Caldeira, de la Institución Carnegie para la Ciencia, en Stanford (California), concluye que los países deberán hacer más esfuerzos de lo previsto para evitar que en 2100 la temperatura del planeta aumente más de 2 grados, y si es posible que lo haga menos de 1,5 grados, como pactaron en el Acuerdo de París.

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Los modelos climáticos indican que las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre continuarán calentando el clima mundial, si bien las proyecciones de calentamiento varían dependiendo del modelo. Es decir, cada modelo hace proyecciones en función de las posibles reducciones de emisiones que lleven a cabo los países, desde la disminución drástica, al no hacer nada, pasando por el término medio. En base a los esfuerzos que puedan llevar a cabo los países, los modelos prevén aumentos de temperatura que van desde el 1,5 grados a los más de 4 grados para finales de siglo.

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