Niños de Ocoruro

La Unión. Que se dibuje una sonrisa en el rostro de un niño no tiene precio. Más aún si se trata de una faz castigada por el clima gélido de nuestra serranía.

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Esto ocurrió el pasado jueves 14 de diciembre en el anexo Ocoruro, ubicado en el distrito Puyca, provincia de La Unión – Cotahuasi, hasta donde se trasladó, por segunda vez en el año la Asociación Yachasunchis Pukllasunchis (aprendiendo jugando).

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En este alejado poblado, sobre los 4 mil metros de altura, más de un centenar de niños de todas las edades, acompañados de sus padres, compartieron por Navidad un momento de alegría, deporte, obsequios, un chocolate caliente, bizcochuelos y frutas.

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El encuentro una vez más fue en la I.E. 40224 Ocoruro. El agasajo no solo fue para los alumnos; también se convocó a los menores que no van a la escuela, por diversos factores.

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Pequeña muestra

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Mientras el director del plantel, Antolín Santander Quispe, acomoda los juguetes y ropa de estreno para ser repartida entre los pequeñines, el fundador de Yachasunchis Pukllasunchis, Rómulo Leanderas, juega con los menores. Ellos compiten por segunda vez en un circuito de miniatletismo.

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“¡Phaway!, ¡phaway!” (¡corre!, ¡corre!), arengan los niños a sus compañeritos, quienes calzando ojotas saltan, sortean vallas e impregnan velocidad, dominando la altura.

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Los niños están desesperados por recibir sus regalos. En orden ingresan al comedor del albergue de la escuela. No solo recibieron juguetes; también les repartieron polos, shorts, ropa interior, ropa de abrigo y balerinas.

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“El polo me queda grande y las zapatillas también. Se lo  regalaré a mi mamá por Navidad”, confiesa con mucha madurez la pequeña Jenny.

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A estudiar

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Antes de la chocolatada, Leanderas se dirige a los niños y es inevitable quebrarse. “Mis hijos lo tienen todo; a ustedes les falta muchas comodidades pero viven felices y darles estos presentes nos llena y satisface. Ahora no importan las 10 horas de viaje, solo la alegría de haber compartido con ustedes. Solo les pido una cosa: ¡estudien!, ¡estudien! y ¡sigan estudiando!. Es la única forma de salir adelante. Y a ustedes padres de familia, apoyen a sus hijos que más adelante los llenarán de orgullo”, subraya y es inevitable estremecerse y aplaudir.

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Volver es posible

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Rómulo confiesa que le ha ganado el cariño recibido por estos niños y muy dentro suyo sabe que no le queda otra que regresar, tal vez antes del inicio del año escolar.

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Le gustaría que todos los niños pasen un bonito momento, aunque sea en Navidad; en sitios alejados como Choqñehuaqui, Huanzo, Chaiña, Tolconi y tantos otros donde los menores conviven con el frío, la pobreza y la falta de una buena alimentación.

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A Ocoruro llegaron antes de Yachay el alcalde de Puyca, Jhon Bellido, y el Gobierno Regional de Arequipa con juguetes y alegría. Falta que se sumen más entidades públicas y privadas para regalar un grato momento no solo a los niños de Ocoruro, sino a todos los menores de los pueblos más olvidados de la región.

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