La tarde del 1 de diciembre de 2016 ha quedado grabada en los pobladores del distrito de Ocuviri, provincia de Lampa. Ese día, a las 17:40 horas, un terremoto con magnitud 5.5 grados en la escala de Richter, azotó esa parte del altiplano, dejando en ruinas unas 300 precarias viviendas, unos 2 mil damnificados y una niña sepultada por los escombros.

Sin Fronteras se constituyó a los lugares donde soportaron el devastador sismo: el centro poblado de Parina y el sector de Chapioco; en este último falleció Katerin de cinco años, cuando escapaba de su covacha que terminó derrumbándose.

Pasado más de un año, el panorama todavía es desolador. Gran parte de las viviendas caídas continúan en ruinas, muy a pesar que al día siguiente de la tragedia, la entonces ministra de la Mujer, Ana María Romero-Lozada sobrevoló las zonas afectadas, anunciando su reconstrucción inmediata.
Es menester recordar que, luego de levantarse la información antes de Navidad del 2016, el alcalde de Ocuviri, Cosme Cari Huaynacho, hizo gestiones en la capital de la República para que se cumpla con el ofrecimiento. Recién unos meses después, el Programa Nacional de Vivienda Rural decide construir casas para 69 familias con una inversión de 1 millón 516 mil soles.

Como la burocracia es lenta, a fines de octubre del año pasado, se entregaron las viviendas sismorresistentes, pero no a todos los afectados. Sin bien los módulos benefician a muchos que se quedaron en la calle, más del doble de damnificados aguarda la atención del Gobierno.

¿AYUDA PARA ELLOS?
Zenobia Zamata (57) es una de ellas. Su casa de dos pisos quedó en ruinas aquella sombría tarde, tal como lo informara la prensa y también Sin Fronteras. Ella no fue incluida en la reconstrucción porque el día que empadronaron estuvo ausente en Parina: se fue a pastar su ganado en las alturas de esa comunidad. “Qué puedo hacer, he reclamado, pero nada, no me hacen caso ¿Qué cree, merezco que construyan mi casa, ese día usted me tomó fotos, todo está igual?”, subrayó.

Nos contó que, como tenía que cobijarse, construyó una habitación con calaminas, material que se torna gélido en esta temporada. La indolencia del Estado es vil, pues en ese frígido cuartucho viven Zenobia, su hija y dos nietos, todos hacinados.
El alcalde sostiene que la municipalidad la atendió, aunque no con vivienda, le edificó un ambiente a modo de cobertizo para su ganado. “La vivienda, más bien está pendiente, hemos pedido que se le incluya en un segundo paquete. No solo es Zenobia, acá en Parina, el terremoto destruyó como 200 viviendas, solo unas 60 fueron atendidas”, sostiene Cosme Cari.

El drama de Zenobia lo viven otras decenas de familias, que pernoctan en casas inhabitables, algunas con serias resquebrajaduras. El burgomaestre asegura que si no se pone en marcha un segundo lote de construcción de viviendas, realizará gestiones para que estas se viabilicen.

LA OTRA CARA
Hasta antes del terremoto, Parina y las localidades lejanas de Ocuviri, vivían a oscuras. Tras el bullicio nacional y presencia del también exministro Salvador del Solar, se instaló el servicio de electricidad rural, que al parecer alcanza a todos los pobladores, incluida Zenobia.

La energía es un factor decisivo para el progreso, pues la municipalidad puso en marcha un programa para dotar de pizarras electrónicas a todos los colegios de su distrito. “Eso sí, se invirtió más de 6 millones en electricidad rural, eso ha permitido, además, que innovemos la educación con nuevas tecnologías. Todas las instituciones educativas de Ocuviri cuentan con pizarras interactivas, computadoras, impresoras y mobiliarios, ahí hemos invertido 400 mil soles”, añade.

Al respecto, el maestro Hernán Ojeda Huarillojlla, sostiene que estas permiten agilizar la enseñanza y el aprendizaje, ya que atrás quedaron las tizas y ahora ahorran tiempo porque ya no redactan las tareas en las pizarras, ahora las clases se hacen con diapositivas, de manera interactiva. “Permiten usar los medios interactivos, se gana tiempo, en la pizarra se puede utilizar la información del internet, absolver dudas. Por ejemplo yo, en el curso de Sociales, los datos y clases se hacen más dinámicas”, precisa.

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