Gregorio Albarracín. Una mujer que llegó a su vivienda en el Promuvi Señor de los Milagros se enfrentó ayer al escenario más horrendo de su vida al encontrar juntas y sin vida a su madre e hija de 5 años, recostadas sobre una cama.

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La doble tragedia, cuya causa no fue esclarecida ayer por la Policía, se registró en un inmueble del Promuvi Señor de los Milagros III Etapa, manzana 232, lote 10, un sector de Viñani con viviendas poco habitadas en la parte posterior de Zofratacna.

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La agricultora, que avisó del hecho a la Policía, descubrió el triste hecho cerca del mediodía de ayer. Su madre, Tomasa Rivera Apaza (50), y su hija de iniciales S.M.T.A. (5) estaban echadas sobre su cama boca arriba sin vida, todo esto en el primer ambiente de la casa, al que se llega tras apenas abrir la puerta principal. Los cadáveres ya tenían signos de descomposición.

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Sin vecinos y con sus familiares inubicables, la mujer dio aviso a la Policía y permaneció sola. Al lugar llegaron agentes de la comisaría de Gregorio Albarracín, el departamento de Criminalística y luego del área de Homicidios del Depincri, que revisaron el inmueble buscando indicios.

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Los investigadores indicaron que no se halló veneno, armas, objetos contundentes ni cartas de despedida usuales en casos de suicidio. Además la niña y su abuela no tenían signos de violencia externa. La fiscal de turno, Iris León Bravo, señaló que solo se incautaron unos fármacos que serán sometidos a una pericia científica.

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El médico legista estableció la data de las muertes entre tres a cinco días atrás por el avanzado estado de descomposición de los cadáveres; sin embargo, la deuda señaló que la última vez que las vio con vida fue el sábado. Dijo que desde entonces permaneció en su casa del distrito Ciudad Nueva y su madre se quedó con su hija en el Promuvi Señor de los Milagros III Etapa. El padre de la niña no era ubicado, tenía el celular apagado. Según se supo, el domingo estuvo en una festividad en Calana.

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La madre de la niña indicó que no podría tratarse de un suicidio ya que tenía una buena relación con su madre; sin embargo, causó extrañeza que los padres no frecuentaran a la menor desde hace varios días.

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Se supo que la familia se dedica a la agricultura en una chacra de Calana, lo que ha llevado a una hipótesis: un investigador de homicidios señaló que ambas podrían haber sido envenenadas casualmente con un insecticida y manifestaron los síntomas solo al llegar a su casa de Viñani. Al final de las diligencias en el inmueble, cerca de las 15:00 horas de ayer, la fiscal Iris León ordenó el levantamiento de los cadáveres y su traslado a la morgue central.

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