Marcha de Medias

Se estima que a nivel mundial, uno de cada mil niños nace con síndrome de Down. En el Perú, este trastorno genético alcanza a cerca de 30 mil peruanos.

“El síndrome de Down es una alteración cromosómica. Normalmente, tenemos 23 pares de cromosomas que vienen del padre y la madre. Este síndrome se da cuando en vez de haber dos copias del cromosoma 21, hay tres”, explica José Recoba, pediatra de la marca Colloky.

Esta marca de ropa infantil ha dedicado el 5% de sus ventas de los días 16, 17 y 18 de marzo a un programa conjunto con la Sociedad Peruana de Síndrome de Down, para prestar apoyo emocional y orientación a padres de familia que tienen hijos con esta condición.

Hoy es el Día Mundial del Síndrome de Down, una ocasión para aprender un poco más sobre las dificultades que deben enfrentar las personas que nacen con él.

Un niño o niña con síndrome de Down no solo tiene características faciales reconocibles. También puede nacer con una serie de problemas a nivel anatómico.

“No solo hay discapacidad intelectual. Entre el 10 y 15% de los casos, sufren de cardiopatías congénitas. También pueden desarrollar problemas tiroideos o gastrointestinales que requieran una operación”, explica Recoba.

Además, su sistema inmunológico presenta dificultades, ya que sus glóbulos blancos no funcionan correctamente. Eso los expone a infecciones que pueden llegar a ser muy graves. “Gracias al avance de la medicina y el control prenatal, los médicos pueden saber durante el embarazo –incluso durante el primer trimestre– si el niño tiene síndrome de Down”, afirma el doctor Recoba.

Esto permite a los padres y médicos estar preparados para enfrentar cualquier problema médico con el que pueda nacer el bebé. También posibilita a los padres prepararse psicológicamente. “

Si el niño no tiene ningún problema congénito ni necesita una cirugía, solo debe tener su control infantil como el de cualquier otro niño. Las vacunas son aún más importantes debido al sistema inmunológico debilitado”, advierte Recoba.

También recomienda poner una atención especial a su desarrollo psicomotor, debido a una posible debilidad en las vértebras del cuello, bajo tono muscular y problemas en los ligamentos.

“Si se cumplen todas estas recomendaciones, no hay ninguna razón para que no puedan tener una vida adulta independiente. Todo depende de cuánto lo estimulen. Pueden tener empleo, ingresos propios, pueden enamorarse y hacer su vida. Como sociedad, es nuestro deber ayudarlos a desarrollarse”, finaliza el especialista.

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