Tacna. Formando figuras y hasta escribiendo nombres con velas derretidas en la parte externa de la pared de la capilla del cerro Intiorko decenas de personas se entregaron ayer a la superstición en busca del cumplimiento de sus deseos. Dibujaron casas, carros y hasta animales con el anhelo de que se hagan realidad.

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“Es la primera vez que vengo. Me han dicho que puedes poner tu casa, tus hijos. De repente será una bendición. Yo solo he encendido mis velas. Estoy poniendo a mis hijas y a toda mi familia. Me dicen que cuando arden bonito, están bien, pero cuando lloran mucho, están mal”, señaló Carlos Vilca, quien llegó al lugar con el deseo del bienestar para su familia.

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“Yo bebo mucho y vengo a rezar para cambiar. Solo por eso estoy viniendo. Es la primera vez. Algunos colocan su deseo y quieren tener carro, su casita. Yo ahora vengo solo. Deseo cambiar”, mencionó por su parte Alberto Sucasaire.

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