Tacna. Ni los latigazos que recibe a cada paso ni el agotamiento de representar a Jesús por varias horas se comparan al dolor que José Acosta siente cada vez que mira a la joven actriz que representa a María, su madre en la escenificación del Vía Crucis de la parroquia Espíritu Santo.

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“Lo que menos me gusta son las escenas fuertes, cuando soy condenado a muerte. Es doloroso cuando me encuentro con María, porque a veces nosotros, como hijos, tenemos un mal comportamiento”, comentó ayer el joven actor, que hace 15 años representa la pasión y muerte de Jesús junto con otros integrantes de la parroquia.

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Este fue un año especial también porque José tiene 33 años, la misma edad que tuvo Cristo cuando murió crucificado. “Muchos me preguntan qué es lo que siento… es complicado explicarlo. En todo el recorrido, con los latigazos, los insultos, cualquier persona se puede sentir un poco dolida, pero siempre he sentido que hay alguien a mi lado acompañándome”, compartió con los periodistas al culminar la representación, en la que su cuerpo “inerte” es descolgado de la cruz y depositado en el regazo de su madre.

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PREPARACIÓN
Aunque ya muchos conocen su papel de memoria, se necesita como mínimo un mes y medio de ensayos para que los jóvenes actores puedan representar cada una de las 14 estaciones que comprende el Vía Crucis.

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Los más antiguos conservan por lo general los roles principales y a los nuevos integrantes se les va preparando para que con el tiempo asuman el papel que les será entregado.

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“A veces uno puede pensar que las cosas pueden salir mal, pero tenemos la fe de que el Señor va a estar con nosotros en cada momento”, indicó Acosta, quien es estudiante de arquitectura en la Universidad Privada de Tacna.

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