Fuente: bibliounlz

Según Simone Ehmig, directora del Instituto de Investigación en Lectura y Medios de Alemania, aquellos padres que invierten 15 minutos al día en la lectura están marcándoles una gran diferencia a sus hijos.

 

Sea el cuento que sea, a la mayoría de los niños les gusta que sus padres les dediquen un momento y los transporte a otro mundo mediante la lectura. Lo que muchos padres desconocen es que al hacerlo les están obsequiando algo grande.

 

Primero y principal, los infantes desarrollan una mayor imaginación y les resulta más fácil concentrarse. “Un niño al que se le leen cuentos de manera regular tiene más fantasía e imaginación que otros niños”, apunta Alexandra Winzinger, psicoterapeuta infantil y juvenil de Múnich. Además, mientras se le lee, el niño tiene que escuchar y prestar atención, “lo cual desarrolla la capacidad de concentración”.

 

El segundo beneficio es que mediante esta práctica, ellos aprenden antes a hablar y a leer. “Mediante la observación de la mímica y el tono de voz que emplean la madre o el padre, el niño aprende a deducir el significado de la palabra que está escuchando. De este modo se refuerzan la adquisición del lenguaje, las habilidades lingüísticas y la competencia lectora“, afirma la psicoterapeuta.

 

De hacerlo regularmente, ellos obtendrán mejores resultados en el colegio. “Estos niños obtienen calificaciones notablemente superiores a aquellos a los que no se les ha leído”, asegura Ehmig, investigadora en el campo de la lectura. Y esto no solo se aplica a la asignatura de Lengua, sino que también se ha observado un mayor rendimiento en otras asignaturas como Matemáticas. “Por lo tanto, la lectura es una manera maravillosa de reforzar las oportunidades de formación de un niño”, señala la experta.

 

Y a los que se les lee a menudo no solamente son más creativos y productivos, sino que también más inteligentes. Un grupo de científicos de la Universidad de Nueva York descubrió en 2013 que la lectura interactiva, consistente en hacer preguntas al niño y proporcionar explicaciones durante la lectura, aumenta su coeficiente intelectual en una media de seis puntos. De acuerdo con las conclusiones de los investigadores, este efecto se hace especialmente notorio antes del cuarto año de vida. Ehmig también resalta la importancia de la interacción durante la lectura y añade que “los audiolibros también son efectivos y son un buen complemento, pero no sustituyen a la lectura en voz alta”.

 

Además de fomentar las capacidades cognitivas, la lectura también promueve las capacidades emocionales. “Los niños tienen la oportunidad de ponerse en el lugar de los personajes de las distintas historias, con lo que adquieren la capacidad de empatizar, aumentando por tanto su inteligencia emocional”, comenta Winzinger. Asimismo, de acuerdo con un estudio sobre lectura realizado en 2015 por el Instituto de Investigación en Lectura y Medios, los niños adquieren un mayor sentido de la justicia.

 

Por último, la lectura refuerza el vínculo con los padres, ya que el niño se sienta en el regazo del padre o la madre y su suave voz crea un ambiente agradable en el que pueden reírse juntos de las travesuras del personaje en cuestión, lo que genera un sentimiento de unión.

 

“También es importante que la lectura no se olvide y continúe cuando los niños ya estén en el colegio y aprendan a leer por sí mismos”, recomienda Simone Ehmig.

 

En resumen, la lectura promueve el desarrollo de los niños a nivel cognitivo, emocional y social. Esos 15 minutos que los padres invierten al día en la lectura constituyen un regalo de inestimable valor para sus hijos.

 

Fuente: Huffington Post

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